Orígenes antiguos
El primer uso documentado de la energía eólica se remonta al siglo VII d.C., cuando los persas construyeron molinos de viento para moler granos.
Los primeros generadores eléctricos
Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX que se empezaron a emplear turbinas eólicas para producir electricidad. En 1887, el ingeniero escocés James Blyth diseñó la primera turbina capaz de generar energía eléctrica. Su máquina entregaba unos 10 kilovatios, suficiente para alimentar una vivienda.
Desarrollo en el siglo XX
Durante el siglo XX las turbinas fueron aumentando su eficiencia y tamaño. A finales de ese siglo la energía eólica se había convertido en una fuente importante de energía renovable en numerosos países.