Propagación de enfermedades epidémicas
Cuando los colonizadores europeos se establecieron en Norteamérica, trajeron consigo patógenos a los que los pueblos originarios no tenían inmunidad.
Enfermedades como la viruela, el sarampión y la influenza se difundieron rápidamente, provocando altas tasas de mortalidad entre las comunidades indígenas.
En algunos casos, tribus enteras fueron aniquiladas. Esta oleada sanitaria fue uno de los factores clave del colapso demográfico y cultural de los nativos americanos durante los siglos XVIII y XIX.