Los padres fundadores de los Estados Unidos establecieron dos principios fundamentales al crear la nueva nación.
1. Gobierno limitado
Creían que el poder del gobierno debía estar restringido para evitar la tiranía y proteger las libertades individuales. Para ello separaron los poderes en tres ramas: legislativa, ejecutiva y judicial. Esta división garantiza que ninguna rama se vuelva demasiado poderosa y permite que cada una controle a las demás.
2. Derechos y libertades individuales
También sostenían que cada persona posee derechos esenciales que el gobierno no puede vulnerar. Estos derechos están consagrados en la Declaración de Derechos (las primeras diez enmiendas de la Constitución), que asegura libertades como la expresión, la religión, la reunión y el derecho a un juicio justo.