Durante la década de 1760 y 1770, el Parlamento británico aprobó una serie de medidas que irritaron profundamente a los colonos norteamericanos, sentando las bases del conflicto que desembocaría en la Revolución. A continuación, se describen los actos más controvertidos y sus repercusiones.
El Stamp Act (1765)
Este fue el primer impuesto directo impuesto por Gran Bretaña a las colonias. Todas las publicaciones impresas —periódicos, panfletos, documentos legales y demás papeles— debían llevar un sello oficial que implicaba un pago al fisco. Los colonos consideraron que el impuesto violaba sus derechos de representación y organizaron protestas masivas, boicots y la creación de los “Hijos de la Libertad”.
Las Townshend Acts (1767)
Con el objetivo de recaudar ingresos para el Imperio, estas leyes gravaron productos como el vidrio, el papel, el plomo y, sobre todo, el té. Además, se estableció una nueva junta de comisionados de aduanas para vigilar su cumplimiento. La medida generó boicots de productos británicos y una creciente hostilidad entre los colonos y las autoridades.
La Masacre de Boston (1770)
La tensión alcanzó su punto álgido cuando soldados británicos dispararon contra una multitud de colonos que protestaban contra las Townshend Acts. Cinco personas murieron y varios resultaron heridos, lo que avivó la propaganda patriota y aumentó la animosidad contra la ocupación militar.
El Tea Act (1773)
Esta legislación concedió a la Compañía Británica de las Indias Orientales el monopolio de la venta de té en América, permitiéndole ofrecerlo a precios más bajos que los del mercado negro. Los colonos vieron en ello una estrategia para imponer nuevamente el impuesto al té y organizaron el famoso Boston Tea Party, donde cientos de colonos arrojaron al puerto un cargamento completo de té.
En conjunto, estas políticas fiscales y la respuesta violenta del ejército británico encendieron la llama de la resistencia, conduciendo inevitablemente al estallido de la guerra de independencia.