El inicio de la Revolución Industrial no puede fijarse en una fecha única y exacta, ya que se trató de un proceso gradual.
Se suele situar aproximadamente entre 1760 y 1840, coincidiendo con los avances británicos de la segunda mitad del siglo XVIII. Sin embargo, sus raíces se remontan a una serie de innovaciones tecnológicas surgidas en distintas épocas y naciones, que fueron contribuyendo a una transformación continua de la economía mundial.