Poderes legislativos
La Compañía Británica de las Indias Orientales podía crear leyes y reglamentos para gobernar sus territorios en la India. Aunque estas disposiciones requerían la aprobación del gobierno británico, la compañía disfrutaba de una gran autonomía. Sus normas abarcaban justicia penal, procedimiento civil, recaudación de ingresos y comercio.
Poderes ejecutivos
Contaba con su propia fuerza policial y militar para hacer cumplir las leyes. Además, tenía la facultad de nombrar y destituir a funcionarios locales, como jueces, magistrados y recaudadores de impuestos. Estas decisiones se tomaban tanto por la Junta Directiva en Londres como por el Gobernador General en la India.
Poderes judiciales
La compañía podía crear tribunales y administrar justicia en sus dominios, con jurisdicción sobre sujetos británicos e indios. Los tribunales principales estaban representados por la Corte Suprema en Calcuta y por los juzgados provinciales.
Poderes de recaudación
Tenía la autoridad para cobrar impuestos y rentas en sus territorios indios. La gestión de estos ingresos correspondía a la Junta de Ingresos en Londres y a los recaudadores provinciales, constituyendo una fuente esencial de su riqueza y poder.
Poderes comerciales
Disfrutaba del derecho exclusivo para comerciar con la India y otras regiones de Asia. La dirección de estas actividades estaba a cargo de la Junta de Comercio en Londres y de los agentes comerciales provinciales, lo que también aportó gran parte de su fortuna.
Poderes políticos
Podía negociar tratados con los estados indios y, cuando lo consideraba necesario, declarar la guerra. Asimismo, establecía y mantenía relaciones diplomáticas con otras naciones, lo que fue clave para su ascenso en el subcontinente.