Contexto y ambiciones territoriales del nazismo
Adolf Hitler consideraba que los alemanes étnicos que vivían fuera de la frontera del Reich, como los que habitaban en los Sudetes, debían formar parte de Alemania. La política nazi de expansión, conocida como Lebensraum (espacio vital), buscaba anexar territorios que consideraba históricamente alemanes.
Crisis de los Sudetes y el Acuerdo de Múnich
A mediados de la década de 1930, Alemania presionó a Checoslovaquia exigiendo la cesión de los Sudetes. En septiembre de 1938, Hitler amenazó con una acción militar si no se entregaba la región. El 29 de septiembre de 1938 se firmó el Acuerdo de Múnich, en el que las potencias occidentales aceptaron que Checoslovaquia cediera los Sudetes a Alemania para evitar la guerra.
Política de apaciguamiento y debilidad de la Liga de Naciones
El tratado se interpretó como un acto de apaciguamiento hacia el régimen nazi, con la esperanza de que la concesión satisficiera sus demandas. En lugar de ello, el acuerdo reforzó la confianza de Hitler y expuso la incapacidad de la comunidad internacional, incluida la Liga de Naciones, para frenar la agresión.
Consecuencias y preludio del conflicto
La anexión de los Sudetes marcó un punto de inflexión que demostró el fracaso de la política de apaciguamiento y alentó a Hitler a perseguir nuevas conquistas, como la invasión de Polonia en septiembre de 1939, que desencadenó la Segunda Guerra Mundial.