Historia de Sudamérica

La dolorosa muerte del almirante Grau: relato de un historiador chileno

Introducción

El combate de Angamos, narrado por el historiador chileno Gonzalo Búlnes en 1911, relata con admiración y crudeza la inmolación del gran héroe peruano el 8 de octubre de 1879. La descripción es tan vívida que resulta imposible no emocionarse.

La dolorosa muerte del almirante Grau: relato de un historiador chileno

Desarrollo del enfrentamiento

Grau ingresó a la bahía de Antofagasta la noche del 7 de octubre, dejando el Union fuera del puerto bajo vigilancia mientras reconocía los buques anclados, con la esperanza de encontrar uno propio y aplicar torpedos. Tras aproximadamente dos horas continuó al norte con el Union. Poco después los centinelas de Riveros avisaron de dos humos, señal que coincidió con los de los barcos peruanos.

Al principio Grau pensó que se trataba de transportes y se acercó para inspeccionarlos, pero al observar que se dirigían hacia él, comprendió la amenaza y se alejó. La madrugada entre las 3 y 4 a.m. disipó toda duda: los barcos que se aproximaban coincidían con la descripción que el ministro Sotomayor había enviado el día anterior: el Huáscar pintado de plomo, sin faldones, con su cubierta blindada apenas visible sobre la línea de flotación; y el Union, del mismo color, envuelto en cadenas como armadura.

Los marinos chilenos corearon un “¡Hurra!” y comenzó la persecución. Grau, confiado en la velocidad del Huáscar y en su suerte, creyó que sería otro triunfo más en su carrera.

Maniobras de los navíos chilenos

El comandante García y García, al mando del Union, intentó usar su nave como cebo para desviar la atención del Huáscar. A las 7:30 a.m. los centinelas peruanos avistaron varios humos al norte que se dirigían rápidamente hacia la costa. En ese momento el capitán Latorre, al mando de la escuadra chilena, ordenó a los buques Montt y Molinas perseguir al Union mientras él mismo, a unos 20 km de la costa, se dirigía para bloquear al Huáscar.

Grau subestimó la presencia del Cooper, que ya se encontraba al norte esperándolo. La diferencia de velocidad entre ambos buques era mínima (½‑¾ nudos), de modo que la oportunidad de escapar se había disipado.

El duelo final

El Huáscar abrió fuego con sus 300 cábalos. El primer disparo rozó la chimenea del Cooper, el segundo impactó el cabrestante del ancla y el tercero dañó la armadura de la batería. La artillería chilena respondió con rapidez, reduciendo la distancia a 2 000‑2 200 m.

Según las crónicas peruanas, el primer proyectil chileno destruyó la torre de combate, matando a 12 hombres. El segundo rompió la cadena que dirigía el timón, dejando al buque sin maniobra momentánea. El tercer y cuarto proyectil impactaron la torre de control, pulverizando al almirante Grau y a su ayudante, el teniente Don Diego Ferré. El cuerpo de Grau quedó despedazado; solo quedó un pie y parte de sus dientes entre los restos de la cabina.El daño al timón provocó que el Huáscar desviara su rumbo hacia la derecha. Latorre, creyendo que el buque intentaba encallar o embestir con la proa, ordenó otro ataque, pero los disparos chilotes solo rozaron la quilla.

Desenlace

El combate se prolongó alrededor de una hora. La tripulación peruana, desmoralizada, bajó la bandera. Latorre ordenó cesar el fuego, pero segundos después un oficial subió a la torre de combate y volvió a izar la insignia. Entre los prisioneros quedó el teniente Enrique Palacios, quien recibió honores por sus 19 heridas.

Tras la muerte de Grau, el mando pasó al capitán Elías Aguirre, quien también cayó víctima de un proyectil. Le siguió el capitán Melitón Carvajal, gravemente herido, y luego el teniente Pedro Garezón.

Conclusiones

El Huáscar, con una tripulación de unos 200 hombres, muchos de ellos extranjeros, no pudo resistir la superioridad de la escuadra chilena, la novedad de las granadas y la desventaja de su blindaje. Tres oficiales perecieron, entre ellos el almirante Grau, cuyo valor y humanidad siguen siendo recordados.

El comandante en jefe de la escuadra chilena declaró: “La muerte del Almirante peruano Don Miguel Grau ha sido profundamente sentida en esta escuadra, cuyos oficiales y oficiales hicieron justicia al patriotismo y al coraje de ese notable marino.”

La dolorosa muerte del almirante Grau: relato de un historiador chileno

Fotografía: Archivo Courret. Tomado del libro “Guerra del Pacífico de Antofagasta a Tarapacá” de Gonzalo Búlnes, Valparaíso 1911 (págs. 484‑495).