Historia de Sudamérica

Inés Huaylas Yupanqui, símbolo de la mujer conquistada

Orígenes y linaje

Inés Huaylas Yupanqui nació en la zona conocida como Tocash, en el Valle de Huaylas, como princesa inca de la más alta nobleza del Tahuantinsuyo. Era hija del emperador Huayna Cápac y de la coya Hanan Collque, descendiente del poderoso señor Huacachillac, líder de los Guamani Huaylas. Su linaje la vinculaba directamente con la familia real inca; era hermana de Atahualpa y prima de la nobleza que, según el historiador R. Cúneo‑Vidal, representaba la élite peruana cercana al trono.

Documentos como la "Genealogía de Don Melchor Carlos Inga" (Archivo Nacional de Madrid) describen a Hanan Collque como la esposa legítima de Huayna Cápac, portadora del título de coya, que alude a la reina y a las mujeres de sangre real incas.

Inés Huaylas Yupanqui, símbolo de la mujer conquistada

Recreación artística de Inés Huaylas Yupanqui

Encuentro con los conquistadores

En la última década del siglo XV, el inca Túpac Inca Yupanqui, durante sus campañas contra los huaras, piscobambas y conchucos, tomó como botín a una ñusta del Huaylas. Esa mujer, tras casarse con Huayna Cápac, dio a luz a una de sus hijas. En 1532, la llegada de los españoles encabezados por Francisco Pizarro marcó un punto de inflexión. Los conquistadores, armados con armas de fuego, caballos y perros de guerra, capturaron a Atahualpa y establecieron su dominio sobre el Imperio inca.

La joven ñusta de la corte inca, entonces de 17 años, fue bautizada como Inés Huaylas Yupanqui.

Relación con Francisco Pizarro

Pizarro se enamoró de Inés y mantuvo con ella una relación que produjo dos hijos: Francisca Pizarro Yupanqui y Gonzalo Pizarro Yupanqui. En 1537, el rey Carlos V, mediante decreto de Monzón, declaró a estos hijos como legítimos. La línea descendiente llegó hasta la quinta generación; la última heredera conocida, Doña Luisa Vicenta Pizarro y Fernández‑Somoza, falleció en 1756.

Los Pizarro en Ancash

Inés Huaylas Yupanqui, símbolo de la mujer conquistada

Tras la captura y muerte del último emperador inca en Cajamarca, Pizarro cruzó la región de Ancash por el área de Pallasca. El 23 de agosto de 1533 cruzó el río Tablachaca con un amplio séquito que incluía a Inés, el sacerdote Valverde, Diego de Almagro, el nuevo inca Inti Cusi Túpac Huallpa Yupanqui y cientos de soldados y colaboradores indígenas.

El fértil Valle de Huaylas, por su posición estratégica, se convirtió en una parada obligatoria para los conquistadores. El 20 de enero de 1572 se fundó la ciudad de Huaraz bajo el patrocinio de San Sebastián, convirtiéndose en sede del Corregimiento de Huaylas y, posteriormente, en capital del departamento de Huaylas en 1821.

El destino de Inés

Tras la expedición a Cusco, Pizarro fundó la Ciudad de los Reyes (Lima) el 18 de enero de 1535. La relación con Inés facilitó el apoyo de Manco Inca, hermano de la ñusta, contra las rebeliones en Quito. Algunas versiones afirman que Inés colaboró con la rebelión de Manco Inca en 1536, incluso ayudando a su fuga de Cusco, lo que le permitió reunir un ejército y sitiar la ciudad.

Ruptura y nuevo matrimonio

La unión con Pizarro se disolvió según la costumbre inca; Inés contrajo matrimonio en Lima con el conquistador Francisco de Ampuero, presente en la captura de Atahualpa. Pizarro, asesinado en 1542, no incluyó a Inés ni a sus hijos en su testamento, aunque posteriormente recibieron ciertos favores. Ampuero envió a los hijos a España bajo protección real y les dejó una considerable herencia.

Inés Huaylas vivió varios años como viuda, falleciendo en Lima con buena reputación y numerosos descendientes. José Antonio del Busto la recordó como "la madre de los Ampueros", una figura respetada entre la aristocracia limeña.

Descendientes de los Pizarro

Hernando Pizarro no tuvo hijos; Juan tuvo una hija, Francisca, que se casó con Garcilópez González. Gonzalo tuvo tres hijos, de los cuales solo sobrevivió una Inés, nacida de una ñusta del ayllu Iunquill. En total, los cuatro hermanos Pizarro engendraron siete hijos americanos.

Reflexión sobre las mujeres de la conquista

Para las esposas, concubinas y amantes de los conquistadores resultó una situación dolorosa: ver a los hombres que habían destruido a sus hermanos y saqueado sus tierras convertirse en sus protectores y proveedores.

Lima, 6 de marzo de 2009.
Julio R. Villanueva Sotomayor