Primeros años y aventuras tempranas
José Arnaldo Sabogal Diéguez nació en Cajabamba, Cajamarca, el 19 de marzo de 1888. A los nueve años intentó escapar hacia la costa, pero fue detenido por amigos de sus padres. A los doce, gracias a una beca, llegó a Trujillo, donde ingresó a un internado; sin embargo, escapó y, tras cinco días de caminata, regresó a su pueblo. A los dieciséis decidió emprender otro viaje, demostrando ya su espíritu aventurero y artístico.
Formación en Europa
Tras pasar su adolescencia en el Valle Chicama soñando con Europa, a los veinte se embarcó hacia Lima y, por Panamá, llegó a Italia. En Roma inició sus estudios de pintura con una pasión incansable. Continuó su recorrido por Francia, las costas africanas de Argelia y Marruecos, y España, absorbiendo influencias de la bohemia artística de la época.
Experiencia en América del Sur
Abandonó Europa a bordo de un velero y se estableció en Buenos Aires, donde retomó sus estudios y compartió bohemias con destacados compañeros. En los Andes del norte argentino realizó paisajes y retratos de pobladores locales. Un viaje posterior a Cusco le reveló la magia del Altiplano, el Titicaca y el río Vilcamayo, experiencias que marcarían su sensibilidad.
Regreso al Perú y consolidación artística
En Cusco pasó seis meses dedicándose exclusivamente a la pintura, intentando capturar la luz plateada y los “soles de los gentiles”. El 15 de julio de 1919 expuso en Lima la muestra histórica “Impresiones de Cusco”, que mostró al país desde una perspectiva exótica y alegórica.
Sus primeras obras, como La primera misa (1919), reflejan el regionalismo influido por la pintura española y argentina. Sabogal rescató temas costumbristas y el paisaje peruano, usando colores vivos, pinceladas fluidas y composiciones vigorosas. Su estilo, a veces calificado como “pintor de lo feo”, combinó una crudeza técnica con una fuerza expresiva que resaltó la figura andina.
Docencia, dirección institucional y difusión
Desde 1920 enseñó en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú. Fue director artístico de la revista Amauta, cuyo número inaugural (1926) lleva una ilustración suya en la portada. Entre 1932 y 1943 dirigió la escuela y, junto a Luis Eduardo Valcárcel, fundó el Instituto Libre de Arte Peruano en el Museo Nacional de Cultura.
Viajes a México le pusieron en contacto con los movimientos artísticos de la época; en 1942 fue invitado a EE. UU. y, al regresar a México, fue recibido como invitado de honor por el gobierno y la comunidad artística.
Legado literario y discípulos
Sabogal también destacó como ensayista. Entre sus publicaciones se encuentran Mates burilados: arte popular peruano (1945), Pancho Fierro (1945), El toro en el arte popular del Perú (1949), El Kero, vasija de madera pintada de Cusco (1952), El ático de la imaginería peruana (1956) y Arte en el Perú (1975).
Entre sus alumnos más destacados están Camilo Blas, Enrique Camino Brent, Julia Codesido, Cota Carvallo, Jorge Segura, Aquiles Ralli, Gamaniel Palomino, Pedro Azabache Bustamante, Andrés Zevallos y Eladio Ruiz.
Últimos años y fallecimiento
El 15 de diciembre de 1956, José Sabogal falleció tras dos días de crisis, dejando en su caballete un retrato inconcluso de un amigo.