Antecedentes
Las ametralladoras ya existían antes de la Primera Guerra Mundial. El inventor estadounidense Hiram Maxim desarrolló en 1884 la primera ametralladora de retroceso, conocida como el Maxim gun.
Uso durante la Gran Guerra
El Maxim se convirtió rápidamente en el arma automática más difundida y fue adoptado tanto por el Ejército británico como por el alemán, entre otros. Su capacidad de disparar de forma continua cambió la táctica del combate y tuvo un impacto decisivo en los campos de batalla de 1914‑1918.
Conclusión
Aunque el Maxim fue fabricado en gran escala en el Reino Unido, la invención original de la ametralladora de retroceso se atribuye a Estados Unidos, gracias a Hiram Maxim.