Ausencia de una moneda nacional
En el siglo XVIII, las colonias americanas no contaban con una moneda propia. En su lugar, circulaban diversas piezas extranjeras que servían como medio de pago.
Monedas y billetes más habituales
Entre las monedas más comunes se encontraban los reales españoles, los chelines británicos, las moedas portuguesas y los florines holandeses. Cada una de ellas era aceptada según su valor intrínseco y la confianza que los comerciantes le otorgaban.
El real español, la "pieza de ocho"
El real español se convirtió en la divisa predominante en las colonias. Era conocido como "pieza de ocho" porque cada moneda equivalía a ocho reales. Su amplia circulación y su reconocimiento internacional lo hicieron la opción preferida para el comercio cotidiano y las transacciones gubernamentales.