1. Aumento de la influencia estadounidense
La política incrementó la influencia y el control de EE. UU. sobre los asuntos económicos y políticos de varios países latinoamericanos, especialmente en aquellos donde se realizaron importantes inversiones financieras, como Cuba, República Dominicana y Panamá.
2. Dominio económico
Las corporaciones estadounidenses obtuvieron una posición dominante en sectores de extracción de recursos —petróleo, banano, minerales— y en la construcción de infraestructura. Esto a menudo derivó en la explotación de recursos y mano de obra locales en beneficio de empresas e inversores de EE. UU.
3. Intervención política
Para proteger sus intereses económicos, EE. UU. intervino frecuentemente en la política latinoamericana, apoyando o instalando gobiernos afines a sus políticas y a los intereses empresariales. Estas acciones generaron resentimiento al percibirse como una vulneración de la soberanía.
4. Intervenciones militares
La diplomacia del dólar a veces recurrió a la amenaza o al uso real de la fuerza militar para salvaguardar sus intereses y mantener el control sobre regiones estratégicas. Ejemplos son las intervenciones en Cuba (1906, 1912), República Dominicana (1904, 1916) y Haití (1915‑1916).
5. Reacción nacionalista
El enfoque autoritario y sus consecuencias –explotación económica e interferencia política– provocaron una fuerte reacción nacionalista. Surgieron movimientos anti‑estadounidenses que buscaban mayor independencia económica y política.
6. Legado e impacto
El legado de la diplomacia del dólar es complejo: si bien aportó desarrollo económico y mejoras de infraestructura, también sembró resentimiento profundo y desconfianza hacia el intervencionismo estadounidense, influyendo aún hoy en las relaciones entre la región y EE. UU.