1. Pérdida de vidas estadounidenses
El conflicto cobró la vida de más de 4,000 soldados estadounidenses y dejó a miles de heridos, constituyendo una de las mayores bajas militares de EE. UU. en operaciones en el extranjero hasta ese momento.
2. Costos financieros
La guerra supuso un gasto enorme, tanto en la campaña militar directa como en los costos posteriores de mantener una presencia colonial en Filipinas. El desembolso total alcanzó varios cientos de millones de dólares.
3. Opinión pública y movimiento antimperialista
El conflicto generó un intenso debate interno. Figuras como Mark Twain, William Jennings Bryan y Andrew Carnegie se sumaron a la crítica antimperialista, denunciando la guerra como una violación de los principios democráticos y de autodeterminación que EE. UU. proclamaba.
4. Expansión del imperio estadounidense
La victoria consolidó a Estados Unidos como una potencia colonial en la región Asia‑Pacífico, marcando un giro en su política exterior y sentando las bases para futuras intervenciones en la zona.
5. Influencia en la doctrina militar
Las experiencias de la guerra de guerrillas filipina influyeron en la estrategia y táctica militar estadounidense, aportando lecciones que se incorporaron a doctrinas y entrenamientos posteriores.
6. Independencia de Filipinas
Aunque el objetivo inicial era mantener a Filipinas como colonia, EE. UU. concedió su independencia en 1946. La insurrección moldeó la postura estadounidense frente a la descolonización y la relación bilateral en décadas posteriores.
7. Legado del colonialismo
La ocupación dejó una huella compleja en el desarrollo político, social, económico y cultural de Filipinas, y sigue influyendo en las relaciones entre ambos países en la actualidad.