La rápida expansión de las ciudades estadounidenses a finales del siglo XIX y principios del XX provocó transformaciones profundas en la vida cotidiana.
Industrialización
Al mudarse a los centros urbanos, millones de personas encontraron empleo en fábricas, talleres y otras instalaciones industriales. Este desplazamiento marcó el paso de una economía predominantemente agrícola a una economía basada en la producción manufacturera.
Inmigración
Los flujos migratorios de la época llegaron mayormente a los núcleos urbanos. Los recién llegados trajeron consigo una gran variedad de culturas, tradiciones y lenguas, convirtiendo a las ciudades en verdaderos mosaicos culturales.
Cambios sociales
La vida urbana fomentó nuevas formas de entretenimiento, como el vodevil y el burlesque, y dio origen a instituciones sociales como las casas de asentamiento y las bibliotecas públicas. Además, sirvió de caldo de cultivo para movimientos sociales, entre ellos el movimiento obrero y la lucha por el sufragio femenino.
Impacto ambiental
El crecimiento desmesurado de las ciudades generó problemas ambientales significativos: contaminación del aire y del agua, deficiencias sanitarias y una escasez de viviendas adecuadas.