Hace cincuenta años, una fría mañana de invierno, dos embarcaciones colisionaron en el puerto de Hamburgo. La barcaza "César II" se hundió en el Elba, dejando diecisiete víctimas en sus gélidas aguas.
Por Axel Franz
Era el martes 15 de febrero de 1972. Los témpanos de hielo flotaban sobre el Elba, entre los muelles de Landungsbrücken y Sandtorhöft, donde la actividad ya comenzaba a las 6 a.m. Cada minuto partían lanzaderas que transportaban a los trabajadores del otro lado del río. Aproximadamente 6 000 peones, muchos jornaleros, subían a bordo para cargar y descargar los buques de carga.
Para los capitanes de esas lanzaderas el trayecto era rutina. Uno de ellos, Rudolf Hierl, conducía la barcaza "César II". Con 45 hombres a bordo, desataba las amarras alrededor de las 6:45 a.m. y giraba hacia la vía de navegación del norte del Elba, como siempre.
El ferry "Eppendorf" embiste a la barcaza "César II"
La colisión entre el ferry y la barcaza fue el accidente marítimo más grave en el puerto de Hamburgo desde la Segunda Guerra Mundial. A pocos cientos de metros río arriba, el ferry "Eppendorf", operado por HADAG (Hafendampfschiffahrt‑Aktien‑Gesellschaft), zarpó sin pasajeros a bordo. El capitán Robert Marschatz dirigió el barco hacia Landungsbrücken, con la intención de seguir después hacia Waltershof. Sin embargo, minutos después el "Eppendorf" chocó de lleno contra el costado de la "César II". El ferry, mucho mayor, la empujó varios metros y, con la popa, la sumergió rápidamente. Los testigos recordaron que no hubo tiempo para lanzar salvavidas o chalecos; la barcaza se hundió en el Elba, de once metros de profundidad, en cuestión de segundos.
Lucha desesperada por sobrevivir en aguas heladas
Los hombres que lograron liberarse de la embarcación parcialmente abierta se lanzaron al agua, apenas visibles al anochecer. De inmediato se activó una operación de rescate a gran escala. Los capitanes de otras lanzaderas que presenciaron el accidente acudieron al lugar y rodearon la zona. A las 6:52 a.m. la primera llamada de emergencia llegó al centro de control de bomberos. Vehículos terrestres y una lancha de bomberos se dirigieron a Landungsbrücken. Cada minuto era crucial, pues el agua estaba a apenas un grado bajo cero. Los sobrevivientes se aferraron a los barcos mientras eran izados con cuerdas y ganchos. Los focos de los buscadores iluminaban la superficie, mostrando a los hombres que luchaban por mantenerse a flote. La policía, los barcos de bomberos y un helicóptero participaron en la búsqueda; los buzos inspeccionaron los restos de la "César II" sin encontrar supervivientes.
La barcaza en la vida cotidiana del puerto
Desde finales del siglo XIX hasta la década de 1970, estas pequeñas embarcaciones fueron parte esencial del día a día en Hamburgo. Transportaban mercancías y pasajeros dentro del puerto. Muchas medían apenas diez metros y estaban abiertas detrás de la cabina, donde a menudo el capitán también permanecía al aire libre. Hoy en día, la mayoría de estas lanzaderas se utilizan exclusivamente para tours turísticos por el puerto.
28 personas sobreviven, 17 fallecen
Cuando la operación de rescate concluyó horas después, se habían sacado del agua con vida a 28 personas, incluido el capitán de la barcaza, Hierl. El número exacto de fallecidos siguió sin aclararse; sólo se recuperaron cinco cuerpos. Al elevar la "César II" ese mismo día quedó claro que diecisiete tripulantes se habían ahogado. Fue el peor naufragio en el puerto desde la Segunda Guerra Mundial. La última víctima no se encontró hasta nueve semanas después; el cuerpo del trabajador de 41 años quedó atrapado en el dique de Holthusenkai, cerca de los puentes del Elba.
La autoridad marítima investiga la culpa
El 5 de abril, la Autoridad Marítima de Hamburgo citó al capitán Hierl para esclarecer el accidente. Se constató que la zona del Elba se congestionaba durante la hora pico matutina. Ese día, varias barcazas se desplazaban en grupo hacia la vía central del río. Mientras los demás capitanes mantuvieron sus embarcaciones paralelas al ferry, Hierl pareció no haberlo notado y giró a la izquierda para cruzar. En ese instante, el "Eppendorf" apareció a unos 40 metros, como una sombra, según el propio Hierl, quien llevaba veinte años sin incidentes. El capitán del ferry, también experimentado, tuvo apenas fracciones de segundo para reaccionar. Ambos intentaron evitar la colisión, pero ni el ferry ni la barcaza podían frenar o maniobrar de forma abrupta. La autoridad culpó a Hierl por no haber verificado con la debida atención la presencia de una embarcación con derecho de paso.
Sentencia y consecuencias
Un año después, un juez laico confirmó la decisión y condenó a Hierl, de 55 años, a ocho meses de libertad condicional por homicidio involuntario en 17 casos. En ese momento, ya había vuelto a comandar la "César II", que había sido reparada y seguía operativa. Ocho años más tarde, el ferry "Eppendorf" colisionó nuevamente con una barcaza, provocando una muerte. En 1989, HADAG vendió el "Eppendorf" a Israel.
El accidente de 1972 recibió amplia cobertura mediática en Hamburgo y suscitó el debate sobre la necesidad de reforzar la normativa de seguridad portuaria. Sin embargo, no se introdujeron nuevas regulaciones hasta 1987, cuando el Senado aprobó una ordenanza sobre el transporte de pasajeros, impulsada por el creciente número de turistas que cruzaban el puerto en barcazas.