Historia de Europa

La llegada de las excavadoras a Gorleben

El 26 de enero de 1982 se inició la construcción del depósito temporal de residuos nucleares en Gorleben, en la región de Wendland, Baja Sajonia. Desde entonces, la zona ha sido escenario de protestas masivas que se prolongan durante décadas, en parte porque el domo de sal de Gorleben también se consideró durante mucho tiempo como posible depósito final de residuos radiactivos.

Desde que el depósito temporal entró en funcionamiento, se han realizado 13 transportes de los contenedores Castor hacia Gorleben. Cada uno de estos convoyes ha sido objeto de intentos de bloqueo por parte de los opositores a la energía nuclear. El último transporte, en 2011, llegó como el más pesado de la historia y coincidió con el aumento de la movilización tras el accidente de Fukushima.

Una historia de almacenamiento y protesta

Un día después de iniciar las obras, surgieron los primeros actos de resistencia en Wendland. En septiembre de 2020 la Agencia Federal de Residuos (BGE) declaró que el domo de sal de Gorleben está descartado como sitio para un depósito permanente de residuos de alta actividad. Un año después, el Ministerio Federal de Medio Ambiente anunció el cierre definitivo y el desmantelamiento de la mina exploratoria.

Resistencia contra la "ayuda de infraestructura"

El proyecto, ubicado a unos dos kilómetros del centro de Gorleben, recibió la autorización del consejo municipal y de la comunidad conjunta de Gartow en el verano de 1981, bajo la premisa de una "ayuda de infraestructura" de varios millones de marcos. El plan de uso del suelo generó cerca de 2.000 objeciones ciudadanas que, sin embargo, fueron desestimadas.

Un depósito en medio de una zona de conservación

En marzo de 1981, el periódico Elbe-Jeetzel-Zeitung informó que, pese a más de 650 objeciones presentadas en la participación pública, el consejo municipal dedicó horas a los escritos de organismos oficiales. El área prevista para la planta, de 15 hectáreas, se sitúa en el corazón de una zona protegida. Tras el cercado del terreno, los municipios recibieron una subvención de cinco millones de marcos y un millón anual adicional.

El grito que marcó la protesta

Incluso antes de que comenzaran las obras, los habitantes de Wendland sabían lo que significaría un depósito nuclear para la región. El 22 de febrero de 1977, el entonces ministro presidente de Baja Sajonia, Ernst Albrecht (CDU), anunció la construcción de un centro de disposición y una planta de reprocesado en Gorleben, lo que desencadenó la formación del movimiento protestante. La iniciativa ciudadana, que sigue activa, se fundó en marzo de ese año. El 12 de marzo de 1977, alrededor de 20 000 manifestantes se congregaron en la primera gran concentración. En 1979, 350 tractores partieron hacia Hannover y el agricultor Heinrich Pothmer, ante unos 100 000 espectadores, pronunció la frase que se volvió emblemática: "¡Señor Albrecht, qué horror, no le disparen!"

La "República Libre de Wendland"

En 1980, los activistas anti‑nucleares proclamaron la "República Libre de Wendland" como forma de rechazar la actitud del gobierno. Construyeron un campamento de casas de madera y barro, una clínica, una guardería y una iglesia alimentada por paneles solares caseros. Tras un mes, las autoridades enviaron a 10 000 policías para desalojar el asentamiento y las estructuras fueron derribadas.

Plan de reprocesado descartado, pero persiste el depósito temporal

El proyecto de una planta de reprocesado fue rápidamente abandonado, aunque la solicitud de autorización no se retiró. En su lugar, se mantuvo la construcción del depósito temporal, donde se almacenan contenedores Castor con residuos de alta actividad y, en una nave, residuos de nivel bajo y medio.

16 años de transportes Castor y bloqueos masivos

En abril de 1995 llegó el primer convoy Castor a Gorleben y se encontró con la resistencia de unos 15 000 policías y guardias fronterizos, el uso de porras y cañones de agua. Desde entonces, cada traslado se ha convertido en un ritual de bloqueos y enfrentamientos. El décimo‑tercer y último transporte, en noviembre de 2011, batió récords: el tren estuvo detenido 126 horas, se organizaron más de 100 bloqueos y el coste para el Estado se estimó en 33,5 millones de euros.

¿Por qué Gorleben como depósito?

Paralelamente a los convoyes, el gobierno Kohl buscaba convertir el depósito temporal en un almacén permanente. La comisión de investigación parlamentaria, creada por SPD, Verdes y la Izquierda en 2010, investigó la elección del domo de sal y concluyó que la decisión del entonces ministro presidente Albrecht había sido motivada políticamente más que científicamente. El informe final nunca se publicó.

Acusaciones de encubrimiento

Según documentos, el gobierno federal bajo Helmut Kohl intentó minimizar los riesgos del sitio. En 1983, el Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR) advirtió sobre posibles fallos estructurales y propuso explorar otras formaciones. Más tarde, el físico Helmut Röthemeyer declaró que los ministerios federales presionaron para que no se considerara una segunda ubicación.

Expertos alertan sobre los peligros del domo

Los científicos alemanes estaban divididos sobre la idoneidad de Gorleben. El geólogo Klaus Duphorn (Kiel) recomendó en 1981 explorar otros depósitos, y el geógrafo Eckhard Grimmel (Hamburgo) sostuvo en 1993 que el efecto barrera de los domos de sal era insuficiente para un aislamiento a largo plazo.

El accidente de la mina en 1987

En 1984 se advirtió que la extracción de agua y la congelación insuficiente del sal podrían provocar incidentes. En 1987, una ancla de soporte de 1,5 toneladas se desprendió en el pozo 1, cayó cinco metros y causó la muerte de un minero y graves heridas a seis más.

Fin de la exploración y cierre definitivo

La exploración del domo de Gorleben se interrumpió repetidamente por motivos de seguridad y, finalmente, la coalición roja‑verde decidió en 2013 poner fin a cualquier trabajo de prospección. En septiembre de 2020, el Ministerio Federal de Medio Ambiente descartó el domo como candidato, citando defectos geológicos, tras décadas de resistencia ciudadana. Sin embargo, otros sitios en Baja Sajonia, como Wippingen en Emsland, siguen bajo estudio.

Situación actual

Actualmente, 113 contenedores Castor con residuos altamente radiactivos permanecen en el depósito temporal, cuya autorización está vigente hasta el 31 de diciembre de 2034. Dada la incertidumbre sobre la ubicación de un depósito definitivo, es probable que el almacenamiento temporal deba prolongarse más allá de esa fecha, por lo que los activistas de Gorleben continúan vigilantes.