Historia de Europa

Nord Stream: El gasoducto del Mar Báltico y la apertura del grifo ruso

Durante décadas el proyecto del gasoducto submarino Nord Stream, que lleva gas natural siberiano a través del Mar Báltico, generó controversia. Tras años de debate, el primer flujo de gas llegó a Lubmin, Alemania, el 6 de septiembre de 2011. La ampliación prevista, Nord Stream 2, quedó paralizada tras la invasión rusa a Ucrania.

Un proyecto nacido de la independencia energética rusa

En los años 80 ya se contemplaba una solución offshore, pero la caída de la URSS retrasó el plan. En la década de 1990 se retomó con la intención de conectar directamente los campos de gas siberianos con la industria de Europa Central y Occidental, reduciendo la dependencia de países de tránsito como Ucrania, Polonia y Lituania.

El gas como herramienta de presión política

Los países de tránsito obtenían importantes ingresos y, a la vez, podían ejercer presión sobre Moscú. Rusia, por su parte, utilizó el suministro de gas como arma política, como en 2009 cuando suspendió el tránsito a Ucrania tras la Revolución Naranja, provocando escasez energética en el sur de Europa.

Reconfiguración del poder en Europa del Este

Inicialmente la Comisión Europea apoyó el proyecto, incluyéndolo en la directiva TEN‑E como "proyecto prioritario". Sin embargo, tras la adhesión de Polonia y Lituania a la UE en 2004, los antiguos países de tránsito vieron a Nord Stream como una amenaza a sus ingresos y a su seguridad energética.

Creación de Nord Stream AG

En 1997 se fundó la empresa finlandesa‑rusa North Transgas OY (NTG) para estudiar rutas posibles. En 2003 Gazprom adquirió la mayoría del consorcio y rebautizó el proyecto como Northern European Gas Pipeline (NEGP). En 2004 Wintershall (BASF) y E.ON firmaron una declaración de intención con Gazprom para construir un gasoducto doble de 1 224 km, con un coste estimado de 4 000 M€.

Participación mayoritaria de Gazprom

Gazprom mantiene el 51 % de las acciones; el resto pertenece a empresas alemanas, holandesas y francesas. La estructura accionarial refleja la intención rusa de controlar la mayor parte del proyecto.

El papel de Gerhard Schröder

El ex‑canciller alemán Gerhard Schröder, junto a Vladimir Putin, estuvo presente cuando se firmó el contrato en Suiza en septiembre de 2005. El acuerdo se financió con préstamos de bancos alemanes y una garantía de mil millones de euros del Tesoro alemán. En diciembre de 2005 Schröder se convirtió en presidente del consejo de supervisión del consorcio, que pasó a llamarse Nord Stream AG en 2006.

Reacciones de los vecinos

Polonia temía perder ingresos de tránsito y comparó el tratado de 2006 con el pacto Hitler‑Stalin. Suecia expresó su preocupación por el impacto ambiental en Gotland y por la posible espionaje ruso; Dinamarca también rechazó la rama prevista cerca de Bornholm.

Evaluaciones de impacto ambiental transfronterizas

El gasoducto atraviesa aguas territoriales o zonas económicas exclusivas de Rusia, Finlandia, Suecia, Dinamarca y Alemania, lo que obligó a realizar estudios de impacto ambiental en cada país y a obtener sus aprobaciones.

Obstáculos medioambientales: minas y sitios contaminados

El lecho del Báltico está plagado de minas de guerra y restos de explosivos. Durante el reconocimiento se localizaron 435 objetos sospechosos; 134 fueron retirados y el resto se evitó. Además, más de 150 naufragios y la posible liberación de nitrógeno y fósforo por dragado generaron alarma entre los grupos ecologistas.

Demandas de WWF y BUND

Las organizaciones WWF y BUND demandaron a Nord Stream ante el Tribunal Administrativo Superior de Greifswald, alegando que el proyecto causaría un daño mayor al ecosistema del Báltico y que las medidas de compensación propuestas eran insuficientes.

Fundación para la conservación del mar Báltico

En 2011 se creó la Fundación Alemana para la Conservación del Mar Báltico, financiada con 10 M€ de Nord Stream AG. A cambio, WWF y BUND retiraron sus demandas y dejaron de bloquear la construcción.

Inicio de la construcción antes de la autorización

Los tubos fueron instalados por buques especializados como el "Castoro 10" en la bahía de Greifswald. Mientras se esperaban los permisos de Dinamarca, Finlandia y Suecia (2009), Alemania aprobó el proyecto en diciembre del mismo año. El 6 abril 2010 el buque italiano "Castoro Sei" comenzó a colocar los primeros tramos desde Vyborg hasta Lubmin, soldando en cubierta secciones de 12 m y 12 t y depositándolas a razón de 3 km por día.

Lubmin, hub gasista del norte de Europa

En febrero de 2010 se empezó a construir la estación de llegada en Lubmin, punto de interconexión de Nord Stream, OPAL y NEL. En septiembre de 2011 se conectó Nord Stream a OPAL; la primera línea se inauguró ese mismo mes y la segunda entró en operación en octubre de 2012.

Controversia germano‑rusa‑estadounidense

Desde la Guerra Fría, Estados Unidos y Rusia compiten por el mercado energético europeo. Alemania, con una industria hambrienta de energía, se ha situado entre ambas potencias, lo que ha generado tensiones políticas y estratégicas.

Negocio del gas con dimensión internacional

En los años 50‑70 se negociaron los primeros acuerdos germano‑russos de gas, superando el embargo de la OTAN sobre tuberías. Los contratos incluían préstamos de bancos alemanes y garantías del Estado, con la participación de compañías como BP, Shell y Exxon.

Disputa del gasoducto Yamal

El proyecto Yamal‑Europa, de 4 000 km, pretendía llevar gas ruso a Europa Central a través de Bielorrusia y Polonia. La invasión soviética de Afganistán y el embargo tecnológico estadounidense detuvieron el acuerdo, aunque en 1981 se firmaron nuevos contratos que extendieron los suministros hasta 2008.

Nord Stream 2: nuevo thriller económico

La segunda línea, prevista para duplicar la capacidad, se vio truncada por la anexión de Crimea (2014) y la posterior presión de EE. UU., que busca impulsar el LNG americano como alternativa más flexible, aunque menos competitiva en costes y emisiones.

Polonia y sus intereses en la disputa

Polonia, con el apoyo de EE. UU., promueve el proyecto Baltic Pipe (gas noruego‑polaco‑danés) como competidor de Nord Stream 2. En 2016 la autoridad antimonopolio polaca impidió que la segunda línea funcionara como consorcio internacional; Gazprom sigue siendo el único accionista.

¿Gas natural: tecnología puente o modelo obsoleto?

El Green Deal europeo exige una energía libre de carbono para 2050, lo que sitúa al gas natural como un modelo en desuso. Un estudio del DIW concluye que Europa nunca necesitó Nord Stream 2, pues la demanda de gas se sobreestimó en los escenarios de planificación.

Situación actual

Una década después de la apertura del grifo en Lubmin, Nord Stream 2 está terminada pero sin gas circulando. El proceso de autorización se suspendió tras la invasión rusa a Ucrania, dejando al proyecto en un limbo político y legal.