Orígenes del término “manga”
En el Japón feudal, mucho antes de que los cómics japoneses se popularizaran, ya existía la palabra manga. Está compuesta por los ideogramas 漫 (man, “desenfadado”) y 画 (ga, “imagen o dibujo”), que juntos pueden traducirse como “bocetos ligeros” o “dibujos casuales”.
El uso de manga como referencia a representaciones humorísticas data de finales del siglo XVIII, pero fue Katsushika Hokusai quien lo popularizó a nivel nacional.
Katsushika Hokusai y su “Manga”
Nacido en Edo alrededor de 1760, Hokusai fue un prodigio del pincel que vivió durante el apogeo del periodo Tokugawa. Maestro del ukiyo‑e, sus obras reflejaban la vida urbana, los teatros kabuki y los placeres del “mundo flotante”.
Hokusai dominó todos los géneros: paisajes, bodegones, retratos, escenas eróticas y, por supuesto, tiras cómicas. Su influencia cruzó continentes, inspirando a Monet, Renoir y otros impresionistas del siglo XIX.
La ola de Kanagawa
Su obra más ambiciosa es la serie Hokusai Manga, compuesta por 15 volúmenes publicados entre 1814 y 1878, que reúne cerca de 4 000 ilustraciones de paisajes, edificios, retratos y caricaturas. En el prefacio del primer tomo se lee: “Decidimos recopilar los dibujos en forma de libro. Cuando le preguntamos a Hokusai el título, él simplemente respondió: ‘manga’”.
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Los kibyoshi: los primeros cómics japoneses
Antes de que el término manga se asociara a los cómics modernos, existían los kibyoshi (libros de cubierta amarilla). Eran publicaciones dirigidas a adultos que combinaban texto e ilustraciones para contar historias de humor surrealista, drama histórico, aventuras picantes y mucho más.
Estos libros surgieron en el siglo XVII‑XVIII, cuando la cultura urbana y la burguesía japonesa demandaban entretenimiento masivo. La industria del ukiyo‑e en madera facilitó su producción, aunque también atrajo la censura del gobierno, que a menudo confiscaba ejemplares.
Del legado de Hokusai al manga contemporáneo
Tras la Segunda Guerra Mundial, la influencia audiovisual estadounidense impulsó la explosión del manga tal como lo conocemos. Sin embargo, la nomenclatura y la tradición de combinar imagen y texto tienen sus raíces en los trabajos de Hokusai y los kibyoshi.
Hoy, al leer Doraemon, Shin‑chan o cualquier otro título, estamos disfrutando de una herencia que se remonta a la época medieval del Japón, una tradición que comenzó con la pluma incansable de Hokusai.
Colaboración de R. Ibarzabal
Fuentes: Manga, the Pre‑History of Japanese comics – V.V.A.A.; A History of Manga – Matt Thorn