Historia de Europa

España ofreció Ceuta y Melilla a Marruecos a cambio de trigo

Carlos IV y la crisis del trigo

En diciembre de 1788 Carlos IV subió al trono como un monarca sin carácter propio. Delegó el gobierno en su esposa, María Luisa de Parma, y en su favorito Manuel Godoy, quien ejercía una gran influencia sobre el rey. La Revolución Francesa y la escasez de cosechas pusieron a España en una situación delicada.

El tratado con el sultán marroquí

En 1799 Carlos IV y el sultán de Marruecos, Muley Suleimán de la dinastía alauí, firmaron el Tratado de Paz, Amistad, Navegación, Comercio y Pesca. Aunque el acuerdo parecía prometedor, pronto quedó en papel.

En 1801, ante la escasez de trigo, el gobierno español intentó comprar el cereal a Marruecos. Ante la negativa del sultán, Godoy ordenó al embajador español ofrecer las ciudades de Ceuta y Melilla como pago. El sultán rechazó la propuesta y amenazó con tomar las plazas por la fuerza.

España ofreció Ceuta y Melilla a Marruecos a cambio de trigo

La misión encubierta de Domingo Badía (Ali Bey al‑Abbasi)

Ese mismo año, el aventurero y científico Domingo Badía, bajo el nombre de Ali Bey al‑Abbasi, presentó al gobierno un proyecto titulado "Plan de viaje a África". Se hacía pasar por un musulmán sirio, se circuncidó, perfeccionó el árabe y adoptó una genealogía que lo vinculaba al profeta Mahoma.

En 1803 comenzó su periplo en Tánger, obtuvo audiencia con el sultán Suleimán y, gracias a sus regalos, recibió un pasaporte que le permitió recorrer todo el reino. Durante dos años estudió costumbres, geografía y contactos con tribus enemistadas del sultán, enviando informes a Godoy a través del cónsul español en Mogador, Francisco Amorós.

España ofreció Ceuta y Melilla a Marruecos a cambio de trigo

Recomendaciones militares y su frustración

En 1804, Ali Bey aconsejó enviar tropas y armas a Ceuta para apoyar una insurrección contra el sultán. Godoy preparó los planes, pero Carlos IV, al enterarse, prohibió el envío. En 1805 el sultán ordenó a Ali Bey abandonar Marruecos.

El viaje del aventurero

Tras su expulsión, Ali Bey continuó su travesía por Libia, Argelia, Egipto (donde visitó la Kaaba), Jerusalén, Siria y Estambul. Allí se enteró de la invasión napoleónica en España. Regresó a casa el 12 de julio de 1808, encontrando al país bajo el gobierno títere de José Bonaparte.

En 1809 fue nombrado alcalde de Segovia y, al año siguiente, de Córdoba, donde impulsó la creación de cementerios, los Jardines de la Agricultura y la primera planificación urbana de la ciudad, incluyendo la recogida de basuras y normas de higiene.

Publicación y revelación de su identidad

Después de la derrota francesa, Badía se exilió en París. En julio de 1814 se publicó su obra Viajes de Ali Bey al‑Abbasi por África y Asia (1803‑1807), una serie de tres volúmenes acompañados de un cuarto con mapas. Su verdadera identidad permaneció oculta hasta 1836, cuando la primera traducción española reveló que el viajero sirio era, en realidad, Domingo Badía.

Manuel Godoy, en sus Memorias, confirmó que Badía había sido agente secreto bajo su mando. Badía murió en 1818 en Damasco, posiblemente envenenado tras ser descubierto por los ingleses.

España ofreció Ceuta y Melilla a Marruecos a cambio de trigo

Fuentes: "The Metamorphosis of Ali Bey, Secret Explorations in Africa" (Nowtilus) – Fernando Ballano.