Historia de Europa

La muerte de Achidi John: uso forzado de eméticos y sus consecuencias

En diciembre de 2001, el joven de 19 años Achidi John falleció en Hamburgo tras la administración forzada de un emético. John era sospechoso de tráfico de drogas; la medida buscaba recuperar posibles paquetes de droga que había ingerido.

Por Oliver Diedrich, NDR.de

El 9 de diciembre de 2001, en el Instituto de Medicina Forense de Hamburgo, Achidi John gritó: "¡Quiero que me lo den! ¡Me voy a morir!" mientras intentaba zafarse. Varios agentes lo sujetaron y, bajo orden del Ministerio Público o de un juez, se le aplicó un procedimiento que ya se empleaba en varias ciudades alemanas.

Procedimiento en el Instituto de Medicina Forense

Los agentes ataron a John, que estaba claramente alterado. Un médico introdujo una sonda nasogástrica y le administró una gran cantidad de agua mezclada con la planta ipecacuana, un potente emético. Tras unos minutos, John comenzó a vomitar y expulsó 41 cápsulas de droga. En medio del vómito, colapsó y sufrió una parada cardíaca. Tres días después, el 12 de diciembre, fue declarado muerto en el Hospital Universitario de Eppendorf.

El entonces director del instituto, el profesor Klaus Püschel, describió el proceso durante las investigaciones posteriores.

El emético como "método más seguro"

John, nacido en Nigeria bajo otro nombre, había sido detenido previamente en el distrito de St. Georg como presunto traficante. Al registrar sus pertenencias, los agentes descubrieron que había ingerido algo que podrían ser paquetes de droga. Ante esta situación, la autoridad tenía dos opciones: esperar a que los objetos fueran expulsados de forma natural —lo que resultaba lento y arriesgaba una posible sobredosis— o inducir el vómito mediante un emético. En aquel momento muchos médicos consideraban que la segunda opción era la más segura, siempre que se hiciera de manera voluntaria, lo cual no fue el caso de John.

Uso obligatorio de eméticos desde 2001 en Hamburgo

El ipecacuano se consideraba inocuo siempre que se tomara de forma voluntaria. Frankfurt había introducido la práctica en los años noventa y, tras un caso casi mortal en 1998, el tema se volvió polémico. En 2001, el entonces senador del Interior, Olaf Scholz (SPD), autorizó su uso forzado en Hamburgo, pese a la oposición del socio de coalición verde. La medida coincidió con una campaña electoral en la que los demócratas cristianos y el partido Rechtsstaatliche Offensive de Ronald Schill presionaban por una política más dura contra la delincuencia.

Reacciones en la prensa

Los medios reaccionaron con dureza: "Pena de muerte por la puerta trasera" apareció como titular en el semanal liberal "Der Freitag". Frank Ulrich Montgomery, presidente de la Asociación Médica de Hamburgo, pidió al Senado que prohibiera la administración forzada de eméticos, calificándola de injustificable desde el punto de vista médico. Algunos críticos la describieron como tortura, señalando que la práctica afectaba desproporcionadamente a personas negras.

Defensa política del uso de eméticos

Antes de que se declarara oficialmente la muerte de John, el senador del Interior, Ronald Schill, defendió la medida como herramienta esencial para obtener pruebas. En una reunión del consejo municipal, el senador de Justicia, Roger Kusch, afirmó que, aunque se revisaran posibles fallos, el principio del uso de eméticos permanecería. El SPD reconoció su responsabilidad, pero insistió en que la práctica debía mantenerse bajo condiciones más estrictas.

Falta de proceso judicial en Hamburgo

La investigación preliminar del Ministerio Público se archivó unos meses después, concluyendo que ni los médicos ni los agentes fueron responsables; la autopsia señaló una enfermedad cardíaca como causa de la muerte. Intentos posteriores del padre de John de iniciar acciones legales fueron rechazados por errores formales.

Uso de eméticos en otros estados

En Baja Sajonia también se practicó la administración forzada de eméticos a sospechosos de tráfico en los primeros años del siglo XXI; tras la muerte de John, la práctica se suspendió temporalmente y se reactivó en 2003. En Schleswig‑Holanda no se emplea bajo coacción, mientras que Bremen ha permitido su uso desde los años noventa, sin suspenderlo tras el caso de Hamburgo.

El caso de Laye‑Alama Condé en Bremen

El 27 de diciembre de 2004, el sospechoso de droga Laye‑Alama Condé, de 35 años y originario de Sierra Leona, fue forzado a ingerir emético en Bremen. Tras varios intentos de vomitar, el procedimiento se volvió brutal; el hombre sufrió aspiración de agua y vómito, perdió el pulso y, a pesar de los intentos de reanimación, falleció días después en el hospital.

Juicios y absoluciones

El juicio inicial en 2008 absolvió al médico responsable, aunque el tribunal señaló graves errores y omisiones. La familia apeló y el Tribunal Federal de Justicia de Karlsruhe ordenó una nueva audiencia. En 2011 y 2013 se repitieron los juicios; finalmente, en 2013 el médico fue condenado a pagar 20 000 € a la madre de la víctima.

Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos

En 2006, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Alemania por el uso de eméticos en Renania del Norte‑Westfalia en 1993, considerándolo una violación del prohibido trato inhumano y degradante. La Corte ordenó una indemnización de 10 000 € al demandante, un hombre de Sierra Leona, y señaló que la medida no era necesaria; debía esperarse a que el sospechoso expulsara los paquetes de forma natural.

Fin de la práctica en Alemania

La sentencia de Estrasburgo marcó el fin de la práctica en la mayoría de los países europeos. En Hamburgo, el 1 de agosto de 2006 se anunció la prohibición definitiva del uso forzado de eméticos; los sospechosos ahora deben esperar en una "caja de vidrio" a que expulsen pruebas de forma natural. En 2021, la senadora de Justicia Anna Gallina (Verdes) declaró que la práctica era desproporcionada y violaba derechos humanos.

Responsabilidad política y memoria

Aún falta que los líderes políticos se disculpen por las aproximadamente 1 000 intervenciones forzadas realizadas en Alemania desde 1991. En 2020, el parlamento de Bremen aprobó la construcción de un memorial para Laye‑Alama Condé y pidió disculpas a su familia. En Hamburgo, veinte años después de la muerte de Achidi John, la izquierda parlamentaria presentó una moción en 2021 para reconocer la responsabilidad política, crear un memorial en el Hospital Universitario de Eppendorf y ofrecer compensaciones económicas. La moción fue rechazada por SPD, Verdes y AfD, que argumentaron que la práctica era una norma de la época y que ya existía un memorial.


01/05/2022 11:31 am

Nota del editor: una versión anterior del artículo indicaba que el Tribunal Constitucional Federal había revocado la prohibición de 1999 sobre el uso forzado de eméticos. En realidad, el tribunal solo desestimó una queja constitucional por motivos procesales y, aunque afirmó que la medida no contravenía la dignidad humana ni el derecho a no autoincriminarse, no abordó la cuestión de la integridad física ni la proporcionalidad. El texto ha sido corregido para reflejar con precisión la jurisprudencia.