Historia de Europa

El efímero sueño del buque nuclear

«No puedo prometer que funcionará». Con esas palabras el profesor Erich Bagge puso en marcha el primer reactor de investigación del norte de Alemania el 28 de octubre de 1958 en Geesthacht‑Tesperhude, convirtiéndose en el mayor reactor nuclear de la República Federal hasta ese momento. El objetivo principal era desarrollar un sistema de propulsión nuclear para embarcaciones civiles, los llamados «barcos nucleares».

Más de 800 invitados – representantes de ministerios, universidades, empresas e incluso delegados de la URSS – acudieron a Geesthacht, a orillas del bajo Elba, para la inauguración oficial. El ministro federal de cuestiones nucleares, Siegfried Balke, pronunció un discurso y, finalmente, el presidente del gobierno de Schleswig‑Holstein, Kai‑Uwe von Hassel, pulsó el botón de arranque.

Se enciende la reacción en cadena

El interior del reactor empezó a latir. A través de los altavoces se escuchó el “golpe” de los neutrones que escapaban de los átomos de uranio y dividían otros núcleos, confirmando que la reacción en cadena estaba en marcha. El público aplaudió con entusiasmo.

La construcción del reactor «FRG‑1» llevó aproximadamente tres años. Consistía en un bloque de hormigón de nueve metros de altura y costó nueve millones y medio de marcos. Para acelerar la obra, varios componentes fueron adquiridos en Estados Unidos.

Con una potencia máxima de cinco megavatios, el FRG‑1 era el reactor de investigación más grande del país, cien veces más potente que los de Frankfurt o Berlín, según explicó orgulloso Erich Bagge en una entrevista de NDR en 1958.

¿Un futuro brillante para la energía nuclear?

En la década de 1950 la energía nuclear se percibía como una tecnología de gran futuro. La propulsión nuclear era un tema de interés mundial: barcos, submarinos, naves espaciales e incluso locomotoras estaban bajo estudio. Estados Unidos y la URSS lideraban la carrera. En 1956 se fundó en Alemania la Gesellschaft für Kernenergieverwertung in Schiffbau und Schifffahrt mbH (GKSS), que estableció un centro de investigación en Geesthacht, entre los escombros del antiguo almacén de dinamita Krümmel. Los fundadores, Kurt Diebner y el profesor de Kiel Erich Bagge, habían intentado sin éxito construir la bomba atómica para el régimen nazi.

1964: el primer buque nuclear alemán

En lugar de una propulsión convencional, el carguero «Otto Hahn» se diseñó para alojar un reactor nuclear. La instalación resultó compleja y tomó cuatro años. En 1960 la GKSS lanzó una licitación para construir un buque comercial y de investigación con propulsión nuclear; el contrato lo obtuvo Howaldtswerke Kiel. En 1964 se botó el casco del buque, llamado «Otto Hahn» en honor al químico nuclear y Nobel, quien asistió al lanzamiento.

Cuatro años más tarde, en 1968, se instaló el reactor de agua presurizada entre el puente y la cubierta de popa, y el buque zarpó con una tripulación de 63 personas, incluida una mujer. Tras el rompehielos soviético «Lenin» y el estadounidense «Savannah», el «Otto Hahn» se convirtió en el tercer buque nuclear civil del mundo, símbolo de un futuro prometedor.

Itinerario mundial del «Otto Hahn»

A finales de los años 60 el buque hizo escala en el puerto de Hamburgo. Durante las siguientes décadas recorrió casi 650 000 millas náuticas transportando granos, fosfatos y minerales, visitando 33 puertos, principalmente en Sudamérica y África. Debido a permisos especiales, muchos de esos puertos sólo fueron visitados una vez, y siempre se le negó el paso por el Canal de Suez o el de Panamá.

En 1979 el buque fue desmantelado como propulsor nuclear, ya que se demostró que su operación no era económicamente viable. El reactor fue trasladado a Hamburgo, el casco se reconvirtió con un motor diésel y siguió navegando como buque convencional hasta 2009. Hoy día sólo Rusia mantiene una flota de rompehielos nucleares.

El reactor del «Otto Hahn» volvió al centro GKSS en Geesthacht para seguir sirviendo a la investigación. Fue apagado definitivamente el 28 de junio de 2010; hoy permanece en Geesthacht, con planes de desmantelamiento para 2030. Los elementos combustibles fueron enviados a un centro de reprocesamiento francés en 2010 y, posteriormente, al depósito intermedio de Lubmin.

¿Propósitos militares del GKSS?

Actualmente se discute si en sus inicios el GKSS sólo tenía fines civiles. El periodista y experto en energía nuclear Paul Reimar sostiene que la institución también fabricó equipos para medir la cantidad de plutonio apto para armas en los elementos combustibles. Además, el entonces ministro de defensa Franz Josef Strauss promovió la construcción de submarinos con propulsión nuclear. Según Reimar, el reactor del «Otto Hahn» era inusualmente pequeño para un carguero y podría haberse adaptado a un submarino.

Del GKSS al Centro Helmholtz

Hoy el antiguo complejo de Geesthacht desarrolla materiales costeros y de bajo impacto ambiental bajo la denominación Helmholtz‑Zentrum Geesthacht. Existe controversia sobre si la alta incidencia de leucemia en el Elbmarsch está vinculada a las actividades del GKSS. Se ha especulado sobre un posible accidente nuclear en 1986, aunque no hay pruebas concluyentes; es más probable que la causa sea la central nuclear de Krümmel, operativa desde 1983 y situada cerca del centro de investigación.