Acuerdo que reguló la construcción de buques de guerra
El 18 de junio de 1935 Adolf Hitler declaró que era el mejor día de su vida, pues ese día se firmó el acuerdo naval germano‑británico que permitía a Alemania construir verdaderos buques de línea. Tras la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles limitaba a Alemania a embarcaciones de máximo 10.000 toneladas. El nuevo pacto estableció que la flota alemana no podría superar un tercio de la británica y que cada buque no superaría las 35.000 toneladas, garantizando la supremacía marítima de Inglaterra. Los nazis aceptaron esas condiciones con la esperanza de una futura alianza con el Reino Unido.
¿Quién fue Otto von Bismarck?
Otto von Bismarck (1 de abril de 1815 – 30 de julio de 1898) fue el primer canciller del Imperio alemán (1871‑1890) y el artífice de su unificación. Tras una serie de guerras sangrientas que consolidaron al nuevo estado, mantuvo la paz durante dos décadas, combatiendo a católicos y socialistas mientras impulsaba una legislación social pionera. Conocido como el "Canciller de Hierro", su política exterior buscaba un equilibrio de poder en Europa.
Se pone en marcha un antiguo plan
Los diseños iniciales del acorazado "F", que más tarde sería renombrado "Bismarck", datan de 1932. La Reichsmarine ya soñaba con buques de línea capaces de rivalizar con las grandes potencias, especialmente Inglaterra y Japón. La orden de construcción se firmó el 16 de noviembre de 1935 en el astillero Blohm + Voss de Hamburgo, que había construido buques de guerra antes de la Gran Guerra. El 1 de julio de 1936 se puso la quilla; más de 5.000 trabajadores participaron y el coste ascendió a 200 millones de marcos. Desde el inicio se preveía un desplazamiento superior a 40.000 toneladas, superando en secreto a los buques británicos. Poco después, en Wilhelmshaven, comenzó la construcción del gemelo "G", que sería el "Tirpitz".
Ceremonia de botadura
El 14 de febrero de 1939 Hamburgo se vistió de fiesta: banderas por doquier, miles de espectadores y la presencia de Hitler, quien declaró la botadura como acto de Estado. En su discurso elogió al ex canciller Otto von Bismarck y exhortó a la futura tripulación a actuar con el mismo valor. El Gran Almirante Erich Raeder también agradeció al Führer. Dorothea von Loewenfeld, nieta de Otto, realizó la ceremonia de bautismo: "Por orden del Führer y del Canciller del Reich, bautizo este barco como ‘Bismarck’". La botella de champán rompió el casco, apareció el nombre en el costado y el buque se deslizó por el río Elba.
La guerra acelera los planes
El 24 de agosto de 1940 el Bismarck se puso en marcha en su viaje inaugural, pese a que aún no estaba del todo terminado. Más de 2.000 tripulantes, bajo el mando del capitán Ernst Lindemann y del almirante de flota Günther Lütjens, se embarcaron mientras Alemania ya llevaba casi un año de conflicto con el Reino Unido. El 18 de mayo de 1941 el acorazado zarpó de Gotenhafen (actual Gdynia) acompañado por el crucero "Prinz Eugen", con la misión de atacar los convoyes aliados en el Atlántico Norte.
Una victoria contra los británicos
El 24 de mayo de 1941, en el estrecho de Dinamarca, el Bismarck se enfrentó al crucero de batalla "Hood", orgullo de la Royal Navy. El Bismarck abatió al "Hood", que se hundió con 1.415 de sus 1.418 tripulantes a bordo. El propio Bismarck resultó dañado, especialmente su suministro de combustible, y buscó refugio en el puerto francés de St. Nazaire. La Marina Real movilizó todas sus unidades disponibles para perseguir al acorazado.
El hundimiento y la última batalla
El 27 de mayo, tras una intensa persecución, los buques británicos lograron hundir al Bismarck en el Atlántico, a unos 1.000 km al oeste de Brest. El oficial Burkard Freiherr von Müllenheim‑Rechberg, sobreviviente, describió el caos: fuego por todas partes, montones de cuerpos y una escena de horror. Se debatió si la escoria final fue el daño de combate o el autodescarrilamiento ordenado por la tripulación. Aproximadamente 2.000 hombres perdieron la vida; solo 115 fueron rescatados.
El naufragio como monumento
El 8 de junio de 1989 el buceador estadounidense Robert Ballard localizó los restos del Bismarck a 4.750 metros de profundidad. Para evitar saqueos, el sitio se mantuvo en secreto y el gobierno federal lo declaró cementerio militar.