Historia de Europa

Planetario de Hamburgo: la ventana al cosmos

El 30 de abril de 1930 se inauguró el Planetario de Hamburgo en el parque de la ciudad. Gracias a la tecnología de vanguardia, cada año alrededor de 300 000 visitantes “viajan” – en tiempos sin corona – hacia las estrellas.

Por Stefanie Grossmann

Desde siglos la humanidad contempla el universo y se pregunta sobre su origen. Los pueblos primitivos ya orientaban sus actividades por el cielo; los mitos y leyendas que surgieron inspiraron a científicos como Nicolás Copérnico y Johannes Kepler, sentando las bases de la cosmovisión actual. Los telescopios y, más tarde, los planetarios, hicieron posible observar el firmamento. Desde el 30 de abril de 1930, los hamburgueses también cuentan con su propia ventana al espacio: el Planetario del parque municipal.

El impulso de Hans Haage, maestro visionario

El camino hacia la apertura no fue fácil. Fue el entusiasmo del maestro de escuela Hans Haage quien impulsó la creación del planetario. En la década de 1920 equipaba sus aulas con modelos astronómicos y, tras asistir a la inauguración del primer planetario Zeiss en Jena en 1924, dedicó sus esfuerzos a convencer a las autoridades de Hamburgo de construir uno propio.

Un edificio histórico en lugar de uno nuevo

Construir una nueva instalación resultaba demasiado costoso para la ciudad. En 1929 se identificó un edificio ya existente: la torre de agua del parque de Winterhude, erigida en 1912 como punto de referencia y mirador en el punto más alto del conjunto.

De torre de suministro a máquina planetaria

El planetario ocupa el edificio catalogado de la antigua torre de agua. La arquitectura combina tradición y modernidad: el ladrillo austero de Oskar Menzel, sin ornamentación excesiva, se complementa con la cúpula, el arco colosal y el sistema de fuentes que recuerdan al estilo wilhelmiano. Con 65 m de altura y 29 m de ancho, la estructura destaca por su monumentalidad.

Conversión difícil y comienzo exitoso

En 1929 se iniciaron las obras de adaptación. Se creó un espacio cilíndrico de 23 m de altura y 22 m de diámetro. Un entrepiso añadió dos niveles: la zona superior alberga la sala de proyección y la inferior funciona como vestíbulo, taquilla y espacios de exposición y eventos. Tras un año de reformas y una inversión de 257 750 marcos, el planetario abrió sus puertas el 30 de abril de 1930.

En 1931, el periódico “Hamburger Abendblatt” anunciaba: “Primer balance del planetario: 108 511 hamburguenses miran al cielo”. Ese éxito se mantuvo en los años siguientes, con miles de asistentes a programas mensuales como “Cielo de Casa” o “Maravillas y Secretos del Firmamento”. Además, la Biblioteca Aby Warburg ofrece exposiciones sobre creencias astrológicas y astronomía.

Gestión bajo la autoridad educativa

Durante sus primeros años, el planetario estuvo bajo la supervisión de la autoridad escolar, dirigida por un Consejo de Estudios Superiores. En 1934, Johannes Meyer sustituyó a Dr. Körner y dirigió la institución hasta 1964, superando la Segunda Guerra Mundial, durante la cual el edificio sirvió como alojamiento para soldados y como centro de entrenamiento para pilotos y navegantes.

“La mancuerna”: el milagro de Jena

El avance tecnológico es esencial para cualquier planetario. En 1923, el ingeniero Walther Bauersfeld diseñó el primer proyector con cúpula. Un año después, la compañía Carl Zeiss lanzó la “mancuerna”, una versión mejorada del modelo Zeiss II. Con dos esferas proyectoras podía representar 8 900 estrellas, convirtiéndose en una verdadera “máquina espacio‑tiempo”. Zeiss suministró 25 unidades, incluida la de Hamburgo.

Programas que atraen al público

Los espectadores pueden disfrutar de las proyecciones desde 253 cómodas butacas. A partir de los años 70, la tecnología sola dejó de ser suficiente; el enfoque se desplazó hacia la narración. La independencia administrativa del planetario permitió que Erich Ubelacker, su primer director a tiempo completo, popularizara el programa “Cielo Estrellado” en la televisión del NDR, contratara más personal y creara nuevas propuestas, triplicando la asistencia.

En la década de 1980, innovaciones técnicas permitieron simular vuelos espaciales alrededor de la Tierra, marcando el inicio de la era espacial del planetario.

Renovaciones y expansión en el siglo XXI

En los años 2000, Thomas Kraupe asumió la dirección y, en 2002, el edificio se remodeló por completo: se vació la torre de agua, se instaló una nueva cúpula y se añadieron salas de conferencias y exposición. Entre 2015 y 2017 se realizó otra reforma que costó diez millones de euros, creando una amplia zona de entrada, un bistró con terraza y una sala estelar modernizada con proyectores y sistemas de iluminación de última generación.

Covid‑19: el planetario celebra su aniversario en línea

El planetario ofrece una variada programación que incluye shows láser, lecturas, conciertos y proyecciones especiales para la cúpula. Como muchas instituciones culturales, tuvo que cerrar sus puertas durante la pandemia. En 2020, el Planetario de Hamburgo celebró su 90.º aniversario con eventos virtuales.

Reabrió al público el 8 de junio de 2021, inicialmente con una selección limitada de actividades.


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