Historia de Europa

La cruda historia criminal de la Roma antigua

Introducción

Roma dejó un legado político y cultural que marcó al mundo durante siglos, pero su historia también está llena de violencia y crímenes que siguen influyendo en nuestra forma de pensar. La romanización comenzó con una conquista despiadada, típica de la época, y se consolidó gracias a ingenieros, legiones y una política de integración que convertía a los vencidos en aliados, esclavos o ciudadanos.

La cruda historia criminal de la Roma antigua

Infanticidio y niños abandonados

El término expósito proviene del latín expositus, que significa “expuesto”. En Roma el paterfamilias decidía si aceptaba al recién nacido (sublatus) o lo dejaba morir (expositus). Los niños no aceptados podían morir, ser adoptados o acabar en manos de traficantes de esclavos. Esta práctica era tan extendida que, en España, los niños abandonados recibían el apellido Expósito, señal de estigma social que solo se abolió en 1921.

Castigos militares: la decimatio

La decimatio era una pena extrema aplicada a legiones que mutinaban o huían. Se formaban grupos de diez soldados; uno era elegido al azar y los demás lo ejecutaban con palos. La negativa a participar tenía la misma sentencia. En tiempos de crisis, como en el siglo IV, la práctica se extendió y las penas incluyeron la quema en la hoguera.

La cruda historia criminal de la Roma antigua

Vida urbana y criminalidad

Aunque Roma contaba con un avanzado sistema de alcantarillado, sus calles estaban plagadas de basura, excrementos y cadáveres. El poeta Juvenal describía la noche romana como un escenario de muerte y robos. Los vigiles, la policía nocturna, estaban más ocupados apagando incendios que persiguiendo ladrones, por lo que los ciudadanos adinerados contrataban guardias esclavos armados para sus paseos nocturnos.

Derecho y penas

El derecho romano regulaba desde el adulterio hasta el parricidio. Por ejemplo, el adulterio podía conllevar exilio y confiscación de bienes; el padre podía matar a su hija adúltera, y el marido podía ejecutar al amante de su esposa. El poena cullei para parricidas consistía en envolver al culpable en un saco con animales salvajes y arrojarlo al mar.

  • Adulterio: exilio y confiscación de bienes.
  • Parricidio: muerte en saco con perro, gallina, víbora y mono.
  • Incendio provocado: quemado vivo en la "túnica molesta".

Mujeres y legislación

Las mujeres estaban sujetas a normas restrictivas. El consumo de vino estaba prohibido y, para comprobarlo, el marido la besaba al llegar a casa (ius osculi). La infracción podía acarrear golpes, repudio o incluso la muerte. Además, cualquier insinuación vulgar hacia una mujer libre, viuda o virgen estaba penada con multas que variaban según su estatus.

Suicidio y permiso del Senado

El suicidio no se consideraba delito, salvo para esclavos y legionarios, cuya muerte privaba a sus amos o al Estado de bienes. Los ciudadanos que deseaban acabar con su vida debían solicitar permiso al Senado; si se concedía, se les suministraba veneno sin costo. Sin autorización, la muerte se consideraba indigna y sus bienes eran confiscados.

Envenenamiento y la figura de Locusta

El veneno se asoció tradicionalmente a las mujeres. La esclava Locusta se convirtió en la asesina oficial de la dinastía Julio‑Claudia, suministrando mortíferos a Agripina la Menor y a Nerón. Tras la muerte de Galba, fue ejecutada de forma brutal, según la crónica de la época.

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Crucifixiones

La crucifixión era la pena máxima para criminales del Estado, pero estaba prohibida para ciudadanos romanos. Normalmente se ataba al condenado con cuerdas, no con clavos, y la muerte podía prolongarse varios días. Un ejemplo famoso es la crucifixión de los 6 000 esclavos de Craso tras la derrota de Espartaco.

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Espectáculos en el Coliseo

Los días de espectáculo se dividían en tres partes: venationes (caza de animales), damnatio ad bestias (ejecuciones con bestias) y combates de gladiadores. Se presentaban bestias exóticas traídas de todo el imperio y, a veces, se organizaban batallas navales (naumaquias) inundando la arena.

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Naumaquias

Julio César organizó la primera naumaquia en una laguna artificial; Augusto recreó la batalla de Salamina y, siglos después, Tito y Domiciano inundaron el Coliseo para simulaciones navales. Estas representaciones culminaron con la frase atribuida erróneamente a los gladiadores: "Ave César, los que van a morir te saludan", que en realidad fue pronunciada por los prisioneros de una naumaquia ante el emperador Claudio.

Conclusión

La Roma que conocemos por su arquitectura y derecho también fue una sociedad brutal, donde la violencia, el miedo y el espectáculo sangriento eran parte del orden cotidiano. Conocer estos episodios nos permite entender mejor la compleja herencia que la antigua Roma dejó a la civilización occidental.