Historia de Europa

Jugurta, el rey corrupto de Numidia

Contexto histórico

Numidia fue un reino‑satélite de la República romana a finales del siglo II a.C. Su origen se debe a la alianza de Masinissa, jefe de las tribus masilianas y masesilianas, con Roma durante la Segunda Guerra Púnica.

Jugurta, el rey corrupto de Numidia

De Masinissa a Micipsa

Masinissa murió en 148 a.C. y le sucedió su hijo Micipsa, quien mantuvo la política de apoyo incondicional a Roma, colaborando con Escipión Emiliano en la Tercera Guerra Púnica y la destrucción de Cartago en 146 a.C.

En ese conflicto su sobrino Jugurta, hijo ilegítimo de Mastanabal, entró al servicio de Escipión y aprendió de primera mano los entresijos del poder romano.

Primeras experiencias en Hispania

Tras la victoria en África, Jugurta acompañó a Escipión a Hispania, donde el Senado le concedió el consulado para sofocar la rebelión lusitana y el problema numantino. Allí descubrió la debilidad de las legiones romanas: la avaricia. Junto a él servía un joven tribuno prometedor, Cayo Mario.

División del reino y ascenso al poder

La muerte de Micipsa en 118 a.C. dejó el reino dividido entre sus dos hijos, Hiempsal y Adérbal, y su sobrino adoptado Jugurta. Este, sin escrúpulos, se propuso eliminar a sus rivales. Primero asesinó a Hiempsal y, tras el exilio de Adérbal a Roma, buscó la ayuda del Senado.

En 116 a.C. una comisión senatorial viajó a Numidia y, a cambio de generosos sobornos, concedió a Jugurta la mayor parte del territorio, dejando a Adérbal con una fracción insuficiente.

La guerra contra Roma

En 113 a.C. Jugurta atacó la capital de Adérbal, Cirta (actual Constantine, Argelia). Nuevamente sobornó a los enviados romanos, ingresó a la ciudad y ejecutó a Adérbal y a varios ciudadanos italianos. Los abusos y el asesinato de romanos provocaron que el Senado declarara la guerra en 111 a.C.

El consulado de Lucio Calpurnio Bestia logró una breve tregua, pero el propio Bestia aceptó sobornos y fue llamado a rendir cuentas. Jugurta, al llegar a Roma, sobornó a dos tribunos y evitó ser interrogado, aunque el Senado lo expulsó de la República.

Campañas militares y la intervención de Mario

En 110 a.C. el Senado envió a Spurio Postumio Albino, quien fue derrotado por Jugurta en la batalla de Suthul. Posteriormente, en 109 a.C., Quintus Cecilio Metelo, con el apoyo de Publio Rutilio Rufo y Cayo Mario, tomó medidas drásticas contra la corrupción en el ejército africano y obtuvo algunas victorias menores.

El enfrentamiento entre Metelo y Mario se intensificó; Mario, ambicioso y militarmente activo, se presentó como el salvador del conflicto y fue nombrado cónsul en 108 a.C., recibiendo el título honorario de «Numida».

Alianzas y caída final

Jugurta se alió con su suegro, el rey Bocón I de Mauritania (actual Marruecos). Bocón, también corrupto, pactó con Mario la entrega de Jugurta a cambio de concesiones territoriales. Jugurta, usando la guerrilla aprendida en Hispania, evitó los enfrentamientos directos, pero fue traicionado.

En 106 a.C. Bocón entregó a Jugurta a Mario, quien lo encarceló y lo llevó encadenado a Roma. Allí fue exhibido públicamente y ejecutado en el Tullianum, la famosa prisión mamertina del Foro.

Jugurta, el rey corrupto de Numidia

Consecuencias

El conflicto reveló la corrupción, la falta de ética y el oportunismo de la élite republicana. Según Plutarco y Salustio, la captura de Jugurta marcó el inicio de una rivalidad personal entre Mario y Lucio Cornelio Sila, que más tarde desembocaría en la guerra civil que destruiría la República.

Para profundizar en estos intrincados juegos de poder, se recomienda The First Man of Rome de la autora australiana Colleen McCullough.

Quinta entrega de Enemigos ancestrales de Roma. Colaboración de Gabriel Castelló.