En la mayoría de los canales comerciales actuales hay programas basados en rumores, falsedades y sensacionalismo, lo que popularmente se conoce como televisión basura. Para imaginar cómo un filósofo clásico como Sócrates reaccionaría ante este fenómeno, basta con recordar su famoso "test de las tres preguntas".
El test de las tres preguntas de Sócrates
Una vez, un conocido se acercó a Sócrates y quiso comentar un rumor sobre una tercera persona. Sócrates lo interrumpió y le propuso responder tres preguntas antes de seguir hablando:
1. ¿Estás seguro de que lo que vas a decir es verdadero?
«No, sólo lo escuché», respondió el interlocutor.2. ¿Lo que vas a decir es algo bueno?
«No», admitió. «Quiero contar algo malo aunque no esté seguro de su veracidad».3. ¿Será útil lo que vas a decir para alguien?
«No, realmente no», concluyó.Ante esas respuestas, Sócrates lo despidió: «Aléjate con tus mentiras y engaños».
Aplicación al programa de televisión
Si los productores y presentadores de los programas de "televisión basura" aplicaran este mismo interrogatorio antes de emitir cualquier contenido, y fueran sinceros en sus respuestas, la mayoría de esos programas no verían paso. El obstáculo principal, según el relato, es el incentivo económico: el dinero que paga la audiencia y que compra voluntades y conciencias.
En otras palabras, la falta de voluntad para preguntar y responder honestamente a esas tres preguntas, sumada al atractivo del beneficio económico, mantiene viva la epidemia de la desinformación televisiva.
Fuente: Anecdotes of History – Pancracio Celdrán Gomáriz