Contexto del debate
El comentario de Cayetano en la publicación anterior describió a Messalina como “un ícono de los onanistas compulsivos”. Ese comentario me recordó una anécdota que leí en Historias de la Historia, de Carlos Fisas, y que ahora compartiré.
Definición oficial vs. origen bíblico
Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), “onanismo” (del personaje bíblico Onán) es sinónimo de masturbación. Sin embargo, si examinamos el relato bíblico que da nombre al término, descubrimos que se refiere al coito interrumpido, no a la masturbación.
«En aquel tiempo descendió Judá a la zona de Adulám, apartándose de sus hermanos, y allí conoció a una mujer cananea llamada Súa; la tomó por esposa, y ella concibió y dio a luz un hijo llamado Er. Después volvió a concebir y dio a luz a Onán, y más tarde a Selá. Cuando nació este último, estaba en Quisib. Judá tomó a Tamar, la viuda de Er, su primogénito, pues éste había sido malo a los ojos de Yahvé y Yahvé lo había muerto. Entonces Judá dijo a Onán: “Ve a la mujer de tu hermano y levanta descendencia para él”. Pero Onán, sabiendo que la descendencia no sería suya, cuando se acostó con la viuda, derramó su semen en tierra para no dar descendencia a su hermano. Lo que Onán hizo fue considerado malo a los ojos de Yahvé, y también lo mató.» (Génesis 38:1‑10)
En el pasaje Onán no se masturba; se introduce en la mujer y derramó su semen en la tierra. Lo que practica es el coito interrumpido, una forma de evitar la concepción.

Nota sobre la ley del levirato
El levirato es una institución de la ley mosaica que obliga al hermano del fallecido sin hijos a casarse con la viuda para preservar la línea familiar. Además, el primer hijo de esa unión debe llevar el nombre del hermano fallecido.
Imagen: Universidad de Cantabria.