Introducción
El 31 de enero de 1996 se produjo la mayor provocación turca contra Grecia, conocida como la crisis de Imia, que cobró la vida de tres oficiales de la Armada.
Antecedentes: la Navidad de 1995
El 25 de diciembre, el buque de carga turco Figen Akat encalló en aguas poco profundas cerca de Mikri Imia y emitió una señal de socorro. La autoridad portuaria más cercana, Kalymnos, dispuso de un remolcador, pero el capitán se negó a usarlo, alegando que estaba en territorio turco y que debía recibir ayuda de Turquía.
El 26 de diciembre la autoridad portuaria informó al Ministerio de Asuntos Exteriores griego, que a su vez notificó al secretario de la Dirección de Asuntos Griegos del Ministerio turco, Cinar Egin, sobre el peligro del buque sin intervención del remolcador.
El 27 de diciembre el Ministerio turco comunicó a la embajada griega que había un problema general con Imia, independientemente del rescate. El 28 de diciembre dos remolcadores griegos retiraron el buque y lo llevaron al puerto turco de Külük.
El 29 de diciembre el Ministerio turco envió una nota a Grecia reclamando que las rocas de Imia estaban registradas en el catastro de Muğla (provincia de Bodrum) y que pertenecían a Turquía, lo que reavivó la disputa sobre la soberanía de las islas.
Escalada de la crisis
El 25 de enero de 1996 el entonces alcalde de Kalymnos, Dimitris Diakomichalis, izó la bandera griega en Mikri Imia, acompañado por el director de policía del archipiélago, Giorgos Riolas, y dos residentes. Al día siguiente la bandera se izó también en la segunda roca, Megali Imia. Las imágenes fueron transmitidas por la televisión turca, generando indignación en la opinión pública de Ankara.
El 27 de enero periodistas del periódico Hurriyet llegaron en helicóptero a Mikri Imia, retiraron la bandera griega y colocaron una turca. El hecho fue filmado y difundido por la cadena del periódico, avivando aún más la tensión.
El 28 de enero la patrulla naval griega Antonio descendió, bajó la bandera turca y volvió a izar la griega, desobedeciendo la orden política de mantener solo la bandera turca. Esa misma tarde buzos griegos desembarcaron en Mikri Imia para vigilar la bandera y regresaron al amanecer.
El 29 de enero los buzos volvieron a la isla para seguir custodiando la enseña. Ese mismo día el nuevo primer ministro griego, Kostas Simitis, anunció en el Parlamento que Grecia reaccionaría de forma “dinámica e inmediata” ante cualquier desafío. Al día siguiente, el primer ministro turco, Tansu Çiller, declaró en su Parlamento que la bandera y el ejército griegos serían retirados de Imia.
El accidente que marcó el punto álgido
El 31 de enero, a la 01:40, fuerzas especiales turcas desembarcaron en Megali Imia. A las 05:30 un helicóptero de la Armada partió del fragata Navarino para confirmar la presencia turca en la roca. En el regreso, el helicóptero se estrelló; fallecieron el teniente Christodoulos Karathanasis, el teniente Panagiotis Vlahakos y el piloto jefe Héctor Gialopsos. La Armada atribuyó la tragedia a “condiciones meteorológicas adversas” que desorientaron al piloto.
Desescalada y “zonas grises”
En el apogeo de la crisis, Estados Unidos presionó para evitar la guerra. El presidente Bill Clinton, informado por Tansu Çiller, recibió la descripción de que “dos periodistas turcos y algunos pescadores griegos encallaron en una roca habitada por una cabra”. El diplomático Richard Holbrooke contactó a los dos primeros ministros, quienes acordaron retirar sus fuerzas y bajar las banderas.
Las embarcaciones y comandos de ambos países abandonaron las islas la mañana del 31 de enero bajo la vigilancia de la sexta flota mediterránea de EE. UU. El propio Simitis agradeció “al gobierno de los Estados Unidos por su iniciativa y ayuda”, lo que generó intensas reacciones en el Parlamento griego.
Días después se publicaron documentos clasificados del Departamento de Estado que mostraban que el ministro griego de Relaciones Exteriores, Theodoros Pangalos, había asegurado a su homólogo estadounidense, Warren Christopher, que Grecia retiraría su bandera porque “en la zona soplan vientos fuertes”. El almirante Christos Lymberis confirmó haber escuchado la misma frase en la oficina de Simitis.
En ese momento los cargos clave eran: Grecia – Primer ministro Kostas Simitis, Ministro de Relaciones Exteriores Theodoros Pangalos, Ministro de Defensa Nacional Gerasimos Arsenis y Almirante de la Armada Christos Lymberis; Turquía – Primer ministro Tansu Çiller y Ministro de Relaciones Exteriores Onur Oymen.
Conclusión
La crisis de Imia quedó marcada no solo por la pérdida de tres vidas, sino también por la exposición de “zonas grises” en la política exterior de ambos países y la evidente dependencia de la mediación estadounidense para evitar un conflicto armado.
Fuente: SPUTNIK