El fracking en la actualidad
En los últimos años el fracking (fractura hidráulica) se ha convertido en uno de los temas más controvertidos a nivel mundial. Consiste en perforar un pozo vertical que puede superar los 2 500 m de profundidad y, a continuación, extenderlo horizontalmente entre 1 000 y 3 000 m. Luego se inyecta agua a alta presión mezclada con arena, productos químicos y un material llamado proppant para abrir las fisuras del yacimiento y liberar gas o petróleo a la superficie. Sus defensores resaltan los beneficios económicos de acceder a reservas antes inexplorables, mientras que sus críticos denuncian el enorme consumo de agua, la posible contaminación de acuíferos y el aumento de la actividad sísmica.
El “montium ruin”: el fracking romano
Aunque la técnica parezca moderna, los romanos ya practicaban una versión rudimentaria conocida como montium ruin («colapso de montaña»). Su objetivo era extraer aurum, argentum y ferrum (oro, plata e hierro) de forma rápida, sin preocuparse por el impacto ambiental ni los temblores. Los emperadores buscaban llenar sus arcas para financiar campañas militares, por lo que preferían este método sobre la minería tradicional.
«Es menos temerario buscar perlas y púrpura en el fondo del mar que extraer oro de estas tierras».
— Plinio el Viejo, Historia Natural
Las Médulas, testigo del fracking romano
El mayor vestigio de esta práctica se halla en la zona leonesa de El Bierzo, conocida como Las Médulas (Metulae en la Hispania romana). A partir del 26 a.C., el emperador Octavio Augusto ordenó la extracción de oro para financiar sus campañas contra las tribus del norte de la península. El proceso consistía en excavar varios túneles subterráneos y hacer pasar torrentes de agua que provocaban el colapso inmediato del terreno, sacrificando a muchos mineros. Se calcula que se extrajeron alrededor de 1 500 toneladas de oro, y el paisaje actual de Las Médulas es el resultado de esas enormes explotaciones.

Otra representación del método muestra los túneles y la corriente de agua que desencadenaba el derrumbe.

Colaboración de Pedro Sanmartín. Imagen: Fotonatura.