Infancia y ascenso al trono
Felipe V nació en 238 a.C. hijo de Demetrio II, nieto del famoso Demetrio Poliórcete, uno de los grandes monarcas de la dinastía antigónica. A los nueve años quedó huérfano y su tío Antígono asumió la regencia. A los diecisiete, tras la muerte de su tío, Felipe heredó el reino, convirtiéndose en el monarca más joven de su época. Los cronistas lo describen como un hombre valiente y apuesto, cuyas hazañas en Grecia lo hicieron compararlo con Alejandro Magno.
Felipe V
Primera Guerra Macedónica (215‑205 a.C.)
Tras participar activamente en los conflictos de la Liga Helénica, Felipe volvió su mirada hacia Roma y sus posesiones en Epiro e Iliria. Creyó que, con Aníbal aún en la península itálica, sería fácil lanzar ofensivas en la costa adriática oriental. Sin embargo, sus campañas en Iliria fracasaron; perdió gran parte de su flota y sólo logró tomar la ciudad de Lissus.
Desesperado, firmó un tratado de apoyo mutuo con Aníbal Barca, ahora señor del sur de Italia tras la victoria de Cannae. El acuerdo fue pronto neutralizado cuando la Liga Etolia se alineó con Roma, dejando a Felipe sin aliados sólidos. La guerra terminó en una tregua que apenas pudo llamarse paz.
Falange macedonia
Segunda Guerra Macedónica (200‑197 a.C.)
Mientras Roma se concentraba en la derrota de Cartago en Zama, Felipe buscó apoyo en el rey seléucida Antíoco III y solicitó la ayuda de Rodas y Pérgamo, aliados de Roma. Estas acciones provocaron la declaración de guerra por parte del Senado romano en 200 a.C.
Tras tres años de campañas sin resultados claros, las legiones romanas bajo el mando del cónsul Tito Quincio Flaminino se enfrentaron a la falange macedonia en los Cinoscéfalos de Tesalia. A diferencia de la infame invulnerabilidad de la falange, los romanos emplearon tácticas de hostigamiento, la movilidad ibérica y la carga de veinte elefantes, que dividieron la formación macedonia. El resultado: la primera derrota conocida de la falange frente a una legión romana bien disciplinada.
La derrota de Cinoscéfalos marcó un duro revés para Felipe. Además de perder su flota, tuvo que pagar una indemnidad de mil talentos de plata y entregar a su hijo Demetrio como rehén.
Política posterior y tragedia familiar
Tras la derrota, Felipe se mostró como un aliado leal de Roma, colaborando contra Nabis de Esparta y contra su antiguo socio Antíoco III. Gracias a estas acciones obtuvo la condonación parcial de la deuda y el regreso de su hijo.
No obstante, la desconfianza senatorial persistía. En el interior, la intriga de su hijo Perseo, que celoso de Demetrio buscó convencer a su padre de que el joven planeaba abdicar a favor de Roma, llevó a Felipe a ordenar la ejecución de Demetrio en el 180 a.C. Este acto minó la salud del rey, que murió en Amphipolis un año después, quizás consumido por el remordimiento.
Fin de la dinastía antigonida
Perseo, el último rey macedonio, fue derrotado por el cónsul Lucio Emilio Paulo en la batalla de Pidna. Fue llevado a Roma como trofeo de la Tercera Guerra Macedónica y murió dos años después en una villa de Alba Fucens. Con su muerte se extinguió la línea de Antígono el Tuerto, diádocos de Alejandro Magno, y la independencia del reino de Vergina.