Contexto histórico
En la Edad Media, los matrimonios reales se utilizaban como instrumentos de alianzas políticas y económicas. En una ocasión, sin embargo, la elección de una futura reina se basó en algo mucho más inusual: su nombre.
El acuerdo de tres monarcas
Un pacto tripartito entre Felipe II Augusto (rey de Francia), Juan I (rey de Inglaterra) y Alfonso VIII (rey de Castilla) estableció que el futuro rey de Francia, Luis VIII, se casaría con una de las dos hijas solteras de Alfonso.
El monarca inglés no mostró preferencia por ninguna de las candidatas, y el rey francés, pensando en el futuro de su hijo, envió un grupo de observadores a Burgos para elegir a la más hermosa.
La entrevista en Burgos
Al llegar, los delegados inspeccionaron a las princesas y, al preguntarles su nombre, la primera respondió:
Magpie
Ese nombre les resultó poco atractivo y la descartaron de inmediato.
Cuando interrogaron a la segunda hermana, ella respondió:
White
Ese nombre les pareció más apropiado para una futura reina de Francia, y la eligieron.
El matrimonio y su legado
En el año 1200, la boda se celebró y la princesa, conocida como Blanca de Castilla, se convirtió en consorte y, más tarde, en regente de Francia. Su reinado fue recordado por la estabilidad que aportó al trono francés.

Fuente: "The reverse side of history" – Pedro Voltes.
Imagen: Wikipedia (Coronación de Luis VIII y Blanca de Castilla)