Historia de Europa

A la guerra con un harén

El emperador del Sacro Imperio Romano, Frederico I Barbarroja, es recordado como un guerrero legendario. Sin embargo, es muy posible que sus campañas no fueran tan duras como las vividas por los soldados que lo acompañaban en sus victorias.

Al contrario, entre batallas, el monarca disfrutaba de una vida cómoda y lujosa. Llevaba consigo gran parte de su biblioteca, un parque de animales y, según relatos de la época, un “harén” de damas que hacían la vida más agradable tanto para él como para los oficiales de su ejército.

A la guerra con un harén

Sus enemigos afirmaban con razón que, mientras sus tropas luchaban en los campos de batalla, él libraba otro tipo de combate, menos sangriento y mucho más placentero.

Así, la guerra tenía otra cara, pero solo para unos pocos privilegiados.