Nacimiento y posición en la sucesión
El 28 de febrero de 1462 marcó un día crucial para la Corona de Castilla. Tras años sin descendencia, Enrique IV consiguió un heredero: la futura princesa de Asturias, Juana. La niña, apodada la Beltraneja por los rumores que la vinculaban a Beltrán de la Cueva, fue bautizada con Isabel, su tía y entonces infanta de diez años, como madrina.
Michelle Jenner interpreta a Isabel en la serie de TVE.
Infancia en el castillo de Arévalo
Con este nacimiento, Isabel quedó tercera en la línea sucesoria, detrás de la recién nacida Juana y su hermano Alfonso. Nacida el 22 de abril de 1451 en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), Isabel fue criada entre la corte y la austeridad de su madre, una mujer profundamente religiosa que influyó en la futura reina.
En 1454, tras la muerte del rey Juan II, Enrique IV ascendió al trono y mandó a sus medio‑hermanos, Isabel y Alfonso, a vivir a Arévalo bajo la custodia de su madre. Allí la infanta compartió su tiempo entre oración, estudio y juegos con su inseparable amiga Beatriz de Bobadilla. Un episodio revelador muestra a Isabel, a caballo, rechazando la tradicional mula de las damas y eligiendo una montura de guerra.
Intrigas y la «Farsa de Ávila»
Al cumplir dieciocho años, Isabel y Alfonso fueron trasladados a Segovia, donde la corte los mantuvo bajo la vigilancia de su madre, quien les advirtió sobre los peligros palaciegos. Mientras el rey buscaba un heredero, los nobles organizaron la «Farsa de Ávila», una escenificación que depuso simbólicamente a Enrique IV y proclamó a Alfonso como rey, excluyendo a la pequeña Juana por la supuesta nulidad de su matrimonio.
Esta maniobra dejó a Isabel como única amenaza al trono, pues su hermano quedó fuera del juego.
El camino hacia el poder
Isabel demostró una notable habilidad diplomática: apoyó a su hermano mientras mantenía la legitimidad del rey. Enrique IV, intentando apaciguar a los nobles, le ofreció en matrimonio a Pedro Girón, uno de los líderes rebeldes. El pretendido esposo murió envenenado antes de concretarse la unión.
En 1468, Alfonso falleció en circunstancias sospechosas, dejando a Isabel como única heredera potencial. Los nobles, que la subestimaban, la impulsaron a firmar el Tratado de los Toros de Guisando, que la reconoció como princesa de Asturias y heredera de Castilla, con la condición de que ningún matrimonio se pactara sin su consentimiento.
Rodolfo Sancho interpreta a Fernando en la serie de TVE.
El matrimonio con Fernando de Aragón
Isabel rechazó a todos los pretendientes que consideraba marionetas y eligió a Fernando, príncipe de Aragón. Para legitimar la unión, el arzobispo de Toledo obtuvo una bula papal de Pío II que dispensaba el impedimento de consanguinidad. El 19 de octubre de 1469, disfrazados de comerciantes, Isabel y Fernando se casaron en el palacio del señor de Vivero (Valladolid).
El rey Enrique IV, que nunca aceptó la boda, reinstauró a Juana como heredera, provocando una nueva división del reino (1469‑1473). En medio de la contienda nació Isabel, la primogénita de la pareja, y el papa Sixto IV validó el matrimonio, consolidando a los futuros Reyes Católicos.
La proclamación como reina
Tras la muerte de Enrique IV en 1474, Isabel aprovechó la ausencia del testamento real y, el 13 de diciembre de 1474, se proclamó reina en el acuerdo de los Toros de Guisando. Entró en la iglesia de San Miguel portando la bandera de Castilla, consciente de que su destino había sido forjado mucho antes.
Con su permiso, me tomaré unos días libres hasta el 21 de septiembre. Necesito desconectar, descansar y recargar energías antes de la sorpresa de fin de año.