Tras la Primera Guerra Mundial se fijó la frontera estatal entre Alemania y Dinamarca, la cual sigue vigente. El resultado se decidió tras dos votaciones, la última el 14 de marzo de 1920.
En la primavera de 1920 la cuestión de Schleswig agitó a la población del territorio entre los dos mares. Alemanes y daneses, que convivían en una mezcla cultural, se vieron involucrados en un intenso debate sobre su futuro. La región había pertenecido al Reino de Dinamarca y los conflictos sobre su estatus datan del siglo XIX. El 14 de marzo de 1920 se tomó la decisión definitiva con la segunda votación.
Referéndums tras el Tratado de Versalles
En 1919, tras la derrota alemana, las potencias vencedoras redibujaron el mapa de Europa en el Congreso de Paz de Versalles. El 28 de junio de ese año, la delegación alemana firmó un tratado que separó Alsacia‑Lorena y algunas provincias orientales del Reich y preveía referéndums para otras zonas. Así, bajo intenso ruido mediático y campañas propagandísticas, se organizó una votación en el extremo norte de Alemania.
El tratado establecía que el territorio de Schleswig decidiría su afiliación mediante referéndums en 1920. En un cartel de 1919, los partidarios de permanecer en el Reich alemán lanzaban su propaganda.
Sin embargo, el tratado no delimitaba con precisión el área a someter a voto. Tras largas deliberaciones se crearon dos zonas electorales: la zona norte se consideró una única circunscripción, mientras que la zona sur se dividió en varios distritos. Dinamarca logró que este método fuera aceptado por la comisión aliada. En Alemania surgieron críticas, pues aunque la mayoría urbana apoyaba permanecer en el Reich, la población rural, numéricamente mayor, se inclinaba hacia Dinamarca.
Zona I: territorio danés, ciudades alemanas
El 10 de febrero de 1920 se celebró la votación en la primera zona, que abarcaba la llamada Línea Clausen, al sur de Tønder y al norte de Flensburg. La ciudad más próspera, Flensburg, quedó excluida de la circunscripción para evitar que el voto favoreciera a Alemania. En esta zona el 75 % votó a favor de Dinamarca y el 25 % por Alemania. Aunque en la mayoría de las ciudades, como Tønder, el 77 % apoyó al Reich, todo el norte de Schleswig pasó a Dinamarca, trazándose la frontera que aún marca la línea germano‑danesa.
El historiador alemán Johannes Tiedje presentó, el mismo día del voto, una propuesta alternativa que mantenía bajo la Línea Clausen los municipios de Tønder y el norte de Flensburg, donde la mayoría había preferido a Alemania. De haberse adoptado el llamado “cinturón Tiedje”, la minoría alemana en Dinamarca habría sido similar a la actual minoría danesa en Alemania. La propuesta no prosperó.
Zona II: clara mayoría a favor de Alemania
El 14 de marzo de 1920 se votó en la segunda zona, que comprendía Glücksburg, Flensburg, Niebüll, Sylt, Föhr y Amrum. En los municipios de esta zona el 80 % de los votantes eligió a Alemania, lo que consolidó la frontera estatal que sigue vigente.
El norte de Schleswig se cede a Dinamarca
Las protestas continuaron, sobre todo entre los simpatizantes alemanes del cinturón Tiedje, pero la demarcación se mantuvo. El 15 de junio de 1920 el norte de Schleswig quedó integrado al Reino de Dinamarca.
En la década de 1920 la minoría alemana en Dinamarca se organizó bajo el liderazgo del pastor Johannes Schmidt‑Wodder, único diputado alemán en el parlamento danés, cuyo objetivo era la restitución del territorio a Alemania. Tras la Segunda Guerra Mundial la comunidad alemana abandonó esa pretensión y reafirmó su lealtad al Estado danés.
Minorías que preservan su cultura
Hoy la cultura danesa y alemana sigue viva en ambas partes de Schleswig; de hecho, los daneses llaman al norte de Schleswig “Jutlandia del Sur”. Desde finales de 2018 la zona fronteriza germano‑danesa y sus minorías están inscritas en el registro nacional de patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO, tanto en Alemania como en Dinamarca. Aproximadamente 50 000 personas forman la minoría danesa en el norte de Schleswig‑Holstein, mientras que la minoría alemana en Dinamarca ronda los 15 000 habitantes.