La relación del ser humano con la montaña se remonta a la antigüedad. Más que un deseo de superación, los picos inalcanzables inspiraban temor y respeto, y las primeras tentativas de escalar surgían en relatos históricos, literarios o mitológicos, a menudo exagerados o poco contrastados.
Petrarca y los primeros intentos documentados
Se dice que Petrarca, poeta y humanista italiano, ascendió al Mont Ventoux el 26 de abril de 1336, acompañado de su hermano y dos sirvientes. La motivación que le atribuyen –"porque estaba allí"– serviría para estimular sus sentidos y conectarse con la naturaleza, a pesar de la advertencia de un pastor local sobre las dificultades del ascenso. Desde la cumbre contempló el Mediterráneo, los Pirineos y, al este, la majestuosidad de los Alpes. Esa misma noche escribió a un amigo una carta cuyas frases podrían haber sido pronunciadas por pioneros del alpinismo del siglo XX:
– Todos quieren llegar a la cima, pero sólo quien lo desea con pasión lo consigue.
– La dureza del ascenso es comparable a la búsqueda de la felicidad.

Aunque Petrarca suele ser considerado el primer montañista, su hazaña podría ser más poesía que historia.