Fotografías post-mortem
Durante el siglo XIX, las fotografías post-mortem se difundieron ampliamente en Europa y América. En estas imágenes, los fallecidos, sobre todo niños, eran preparados cuidadosamente para formar parte del último retrato familiar.

Fotografías en vida y trucos para inmovilizar a los niños
Cuando el objetivo era capturar a un niño vivo, los fotógrafos recurrían a varios recursos para lograr que permaneciera quieto durante la larga exposición requerida por la tecnología de la época:
- Apoyo físico: se utilizaban sillas con reposabrazos, pequeñas tablas o marcos de madera que sujetaban suavemente al niño.
- Dispositivos de sujeción: pinzas de ropa o tiras de tela atadas a la ropa del pequeño, a veces cubiertas con pañuelos para no resultar dolorosas.
- Distracción y recompensa: se ofrecían dulces, caramelos o pequeñas golosinas que mantenían al niño concentrado en la recompensa.
- Poses naturales: se pedía a los niños que sostuvieran objetos familiares (juguetes, peluches) que les ayudaran a permanecer inmóviles.
Estas técnicas, aunque a veces rudimentarias, permitían obtener retratos nítidos sin la necesidad de la postproducción moderna.
