El próximo 29 de diciembre a las 19:00 h, en la librería Tercios Viejos (Calle María Panés nº 4, Madrid), presentaré y firmaré ejemplares del libro De la guerra a la unificación: historia de León y Castilla de 1037 a 1252.

Sinopsis
La batalla de Tamarón (1037) marcó un punto de inflexión en la relación entre el reino de León y el condado de Castilla. En ella el rey Vermudo III de León murió sin descendencia y el conde de Castilla, Fernando Sánchez, se adueñó del trono leonés bajo el nombre de Fernando I. Al morir en 1065, Fernando I el Grande repartió su territorio entre sus hijos: León quedó para Alfonso VI, Castilla para Sancho II y Galicia para García. Así comenzó una larga y convulsa etapa de rivalidades y alianzas entre León y el ya consolidado reino de Castilla, que culminó con la unión dinástica bajo Fernando III, proclamado rey de Castilla en 1217 y de León en 1230.
Durante los poco más de doscientos años que abarcan la vida de Fernando III (hasta su muerte en 1252), la península ibérica vivió a los lados de grandes personajes – Alfonso VI, su hermana Urraca, la Señora de Zamora, el Cid Rodrigo Díaz de Vivar, la reina Urraca I, el rey de Aragón Alfonso I el Batallador, el emperador Alfonso VII, Alfonso VIII, Leonor Plantagenet, el rey moro Ibn Mardanis, Alfonso IX, Fernando III, los arzobispos Gelmírez y Ximénez de Rada, las casas Lara, Castro y Haro, Berenguela de Castilla, Muhammad ibn Nasr, entre otros – y acontecimientos decisivos: la muerte de Sancho II durante el asedio de Zamora, la toma de Valencia por el Cid, las invasiones almorávides y almohades, las batallas de Sagrajas, Alarcos y Las Navas de Tolosa, la conquista de Toledo, Cáceres, Córdoba y Sevilla, la disputa del Infantazgo de Tierra de Campos, el parlamento leonado de 1188, la independencia de Portugal, las revueltas comunales de Sahagún y Compostela, y el nacimiento del reino nazarí de Granada.
Esta obra, continuación de la narración iniciada en De Covadonga a Tamarón, relata la vida de esos protagonistas y los eventos en los que estuvieron involucrados, sin olvidar los movimientos sociales, las reformas religiosas y la compleja situación de las mujeres de la nobleza y la realeza de la época.