Entrada extraída del libro From war to unification.

Antecedentes
Tras la muerte de Fernando I, el reino se dividió entre sus hijos. La madre de los herederos, la reina Sancha, mantuvo la paz durante los primeros años, pero pronto surgieron tensiones por la distribución de los territorios.
La llamada "guerra de los tres Sanchos"
Según la Primera Crónica General (escrita dos siglos después), Sancho II de Castilla se opuso a la partición alegando que la antigua tradición visigoda prohibía dividir el imperio de España. El conflicto se materializó en la batalla de Viana (1067), donde las fuerzas conjuntas de los reyes de Pamplona y Aragón derrotaron a Sancho II. Sin embargo, historiadores como José María Lacarra dudan de la veracidad de este episodio y lo reducen a una expedición contra Zaragoza, mientras que el biógrafo de Sancho Ramírez, Afif Turk, no encuentra registro musulmán de tal campaña.

Fallecimiento de la reina Sancha
En 1067 muere Sancha, esposa de Fernando I y madre de los futuros reyes de León, Castilla y Galicia. Su muerte elimina el factor de moderación que había evitado el estallido de los enfrentamientos entre los hermanos.
Invasión de Galicia por Sancho II
Entre 1068 y 1071 Sancho II invade Galicia bajo el pretexto de peregrinar a Santiago de Compostela. Captura al rey García, lo envía a Burgos y luego lo exilia al taifa de Sevilla. Algunos autores sostienen que el ataque fue concertado con Alfonso VI, quien le concedió paso libre por León a cambio de la mitad de los territorios conquistados.
En el cartulario de Arlanza (10 de mayo 1071) Sancho aparece como rey de Castilla y Galicia; en noviembre del mismo año se confirma su dominio sobre ambos reinos, mientras Alfonso gobierna León y parte de Galicia.
Conflicto entre Sancho y Alfonso
Las disputas territoriales entre los hermanos se intensifican, empezando por un enfrentamiento sin vencedor claro en Llantada (1068). La verdadera batalla decisiva ocurre en Golpejera (enero 1072), donde Sancho captura a Alfonso. Las crónicas ofrecen versiones distintas: la Crónica de Nájera relata la intervención de Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid) para liberar a Sancho; Lucas de Tuy describe la victoria de Alfonso tras una maniobra estratégica.
Alfonso pasa varios meses preso en Burgos, luego huye al taifa de Toledo bajo el protectorado de Al‑Mamún, posiblemente mediado por Hugo de Cluny o por su hermana Urraca, quien le asegura asilo a cambio de jurar renuncia al trono.
Sancho II como rey de León
Sancho se proclama rey de León en enero 1072, adoptando todos los dominios de su padre. Su coronación es impopular entre la nobleza leonesa y genera fricciones con el obispo de León, que se niega a coronarlo.
Asedio y muerte en Zamora
En octubre 1072 Sancho asedia Zamora, fortaleza estratégica controlada por nobles leoneses y su hermana Urraca. El asedio termina el 6 de octubre cuando Bellido Dolfos, supuestamente traidor, asesina a Sancho con una lanza. Las crónicas difieren: algunos lo presentan como un acto vil, otros como la caída del tirano.

Sancho es enterrado en San Salvador de Oña, símbolo de su condición castellana más que leonesa.
Alfonso VI asume el trono
Sin descendientes, Sancho deja su reino a Alfonso VI, según el Carmen Campidoctoris. Alfonso llega rápidamente a Zamora, es reconocido por los magnates leoneses, asturianos, gallegos y portugueses, y recibe el homenaje de los nobles castellanos en Burgos.
Los diplomas de León (17 y 19 de noviembre 1072) lo nombran Rex Legionensis y afirman que Dios le devolvió el reino sin sangre ni oposición. Urraca firma los documentos, consolidando su aceptación por todas las élites.
Alfonso también captura a su hermano García, exiliado en Sevilla, y lo encierra en el castillo de Luna, donde permanece hasta su muerte en 1090, recibiendo honores reales pero sin poder gobernar.

Unificación bajo Alfonso VI
Alfonso VI persigue la política imperial de sus antepasados (Sancho III el Mayor, Fernando I y Sancho II). A partir de 1076 adopta los títulos de Totius Hispaniae rex e imperator totius Hispaniae, proclamando la supremacía de su reino sobre toda la península.
Así, tras una década de guerras fraternas, la corona de Castilla, León y Galicia queda reunida bajo un solo monarca, marcando el inicio de una nueva etapa de consolidación política en la Península Ibérica.
Imágenes: archivo del autor, Wikimedia Commons.
From war to unification. Madrid, 2020.