Un heredero con un linaje impresionante
Al nacer, el futuro Eduardo III parecía destinado a una vida cómoda. Era nieto de dos de los monarcas más poderosos de su época: por el lado paterno, Eduardo I, «Longshanks» y temido «Martillo de los Escoceses», y por el materno, Felipe IV de Francia, «el Hermoso», quien había puesto fin a la Orden de los Caballeros Templarios. Además, era el primogénito y heredero indiscutible de Eduardo II de Inglaterra.
El desastroso reinado de Eduardo II
Sin embargo, la sucesión no sería tan sencilla. Eduardo II mostró una personalidad frágil, típica de la rama «débil» de la familia Plantagenet, y carecía de habilidades militares; sufrió una humillante derrota contra los escoceses liderados por Robert The Bruce. Su gobierno se vio dominado por favoritos, como Piers Gaveston y Hugh Despenser, a quienes el rey favorecía por razones personales, incluso románticas, lo que provocó el descontento de la alta nobleza.
La rebelión de 1326 y la sombra de Mortimer
En 1326, los nobles, encabezados por Roger Mortimer y apoyados por la reina Isabel de Francia (madre de Eduardo III), se levantaron contra el rey. Tras la captura y muerte sospechosa de Eduardo II, Mortimer y la reina tomaron el control del reino, manteniendo a Eduardo III como un títere. El joven rey fue coronado, pero el poder real estaba en manos de Mortimer, mientras Isabel quedó embarazada de su amante.
La recuperación del poder por Eduardo III
Contrario a lo que predecía la ruleta genética Plantagenet, Eduardo III pertenecía a la rama «fuerte». En 1330, aprovechó la ausencia de Mortimer, lo arrestó, lo ejecutó y encarceló a su madre, consolidándose como monarca efectivo.
El legado ambiguo de su reinado
Aunque Eduardo III no dejó un reino próspero y pacífico, su reinado marcó eventos trascendentales:
- El estallido de la Guerra de los Cien Años contra Francia, motivada por sus pretensiones al trono francés.
- La prematura muerte de su hijo, el Príncipe Negro, que sentó las bases para la posterior Guerra de las Rosas entre York y Lancaster.
- La llegada de la Peste Negra, que diezmó a la población inglesa y transformó las relaciones feudales entre señores y siervos.
Bibliografía recomendada
Para profundizar, se aconseja la lectura de The King of the Purple City de Rebecca Gablé, ambientada en la época de Eduardo III.
Fuentes:
- Peter Ackroyd, A History of England Volume I (Foundations), McMillan, Londres, 2011.
- Roy Strong, The Story of Britain, Pimlico, Londres, 1998.
- Simon Schama, A History of Britain, BBC Worldwide, Londres, 2000.
- Derek Wilson, The Plantagenets, The Kings That Made Britain, Quercus, Londres, 2014.