Historia de Europa

La curiosa historia del descubrimiento de los restos de Juan sin Tierra

La curiosa historia del descubrimiento de los restos de Juan sin Tierra

Entrada tomada del libro The Plantagenets.

Contexto histórico

Con cierta frecuencia la prensa se agolpa alrededor de noticias sobre excavaciones arqueológicas que, tras arduas investigaciones, afirman haber localizado los restos mortales de personajes de gran relevancia, como Alejandro Magno o el rey inglés Ricardo III. En nuestro caso, la atención se centró en la conmoción que provocó el hallazgo de los restos de un monarca inglés en la imponente tumba situada en el corazón de la catedral de Worcester.

El traslado del sepulcro

Verano de 1797, Worcester, Inglaterra. El clérigo a cargo de la catedral consideraba que la tumba del rey Juan sin Tierra, coronada por una efigie del monarca y situada justo frente al altar, era una molestia porque obligaba a rodearla cada vez que celebraba una misa. Decidió, sin dudarlo, moverla a otro punto de la catedral donde resultara menos incómoda. En la actualidad esa decisión parecería impensable, pero en aquel entonces no sorprendía que un clérigo pudiera reubicar la sepultura de un rey por una cuestión tan trivial.

El hallazgo

Los obreros comenzaron a desmontar los laterales del monumento y a retirar los escombros. Para su asombro, bajo la tumba descubrieron un ataúd de piedra. Inmediatamente fueron llamados el decano, el capellán y varias autoridades locales con conocimientos de historia y arqueología. Al abrir el ataúd, apareció en sorprendente estado de conservación el cuerpo del rey Juan sin Tierra.

El cuerpo mostraba signos de descomposición y, a pesar de haber sido embalsamado, algunas partes estaban en proceso de putrefacción, aunque en general se conservaba bastante bien. La posición del cuerpo y la vestimenta coincidían exactamente con la de la efigie que coronaba la tumba, incluida la espada que llevaba. La única diferencia era que la estatua lucía una corona, mientras que el difunto llevaba una capucha típica de los monjes de la época. Los expertos determinaron que el rey medía poco más de un metro setenta.

Los trabajos de investigación se vieron interrumpidos cuando la noticia del descubrimiento atrajo a multitud de curiosos que abarrotaron la catedral. Ante la presión, los encargados cerraron el ataúd de forma apresurada. No obstante, lograron rescatar el pulgar y dos dientes, que después de varios incidentes fueron devueltos al museo de la catedral, donde se exhiben hoy. Sus sandalias y calzones fueron robados y puestos a subasta; el compositor worcestershire Edward Elgar los adquirió y los devolvió a la catedral.

Reacciones y legado

El hallazgo provocó gran revuelo entre los habitantes de Worcester. En aquel entonces circulaba una popular leyenda que vinculaba a Juan sin Tierra con la figura del príncipe malvado que, según la tradición de Robin Hood, intentaba usurpar el trono de su hermano Ricardo Corazón de León y acabar con los rebeldes del Bosque de Sherwood junto al sheriff de Nottingham.

Sin embargo, la asociación entre los mitos de Robin Hood y Juan sin Tierra carece de fundamento histórico. Las primeras versiones de la historia de Robin Hood lo situan en la época del rey Eduardo, y sólo a partir del siglo XVI empezó a relacionarse con Juan sin Tierra, cuando ya era parte del folklore popular.

Curiosamente, si el clérigo de Worcester no se hubiera molestado en mover la tumba, quizá nunca se hubieran descubierto los restos del rey. Al final, la tumba de Juan sin Tierra no fue reubicada y sigue en el mismo lugar donde fue colocada en el siglo XVI.

Fuente: Marc Morris, King John: Treachery, Tyranny and the Road to Magna Carta