Historia de Europa

Los castillos galeses construidos por Eduardo I de Inglaterra

Antecedentes de la conquista de Gales

La idea de someter a Gales era un sueño antiguo de los monarcas ingleses, pero la geografía montañosa y la estrategia de guerrilla de los galeses, que evitaban los combates campales, dificultaban la empresa.

En 1257 el rey Enrique III intentó una invasión que terminó en fracaso total. Liderados por Llywelyn de Gwynedd, los galeses no solo repelieron el ataque, sino que, aprovechando las dificultades internas de Enrique, reconquistaron territorios fronterizos y ampliaron su dominio.

Los castillos galeses construidos por Eduardo I de Inglaterra

El Tratado de Montgomery (1267)

Ante la presión interna y la partida del príncipe Eduardo a las Cruzadas, Enrique firmó el Tratado de Montgomery con Llywelyn. El acuerdo reconocía oficialmente a un galés con el título de «príncipe de Gales» y garantizaba la posesión de los territorios de Gwynedd. A cambio, Llywelyn debía reconocer al rey de Inglaterra como señor supremo, pagar una importante suma y prestar homenaje.

Sin embargo, el tratado dejó varios asuntos sin resolver: disputas fronterizas con nobles ingleses, retrasos en los pagos y una rebelión interna liderada por el hermano de Llywelyn, Dafydd. Los magistrados ingleses, aunque recordaron que el tratado prohibía armar a los enemigos de Llywelyn, no se sintieron obligados a entregar a los fugitivos a Gales.

Los castillos galeses construidos por Eduardo I de Inglaterra

La ruptura entre Eduardo I y Llywelyn

Al subir al trono, Eduardo I mostró inicialmente tolerancia, pues necesitaba cobrar la compensación pactada en Montgomery. Sin embargo, los constantes retrasos y la negativa de Llywelyn a presentarse en Chester para rendir homenaje enfriaron la relación.

El punto de inflexión llegó cuando Llywelyn, ya mayor y sin herederos, decidió casarse con Eleanor, hija de Simón de Montfort, antiguo enemigo de Eduardo. Los ingleses interceptaron el barco, capturaron a Eleanor y la mantuvieron en la Torre de Londres durante tres años.

Los castillos galeses construidos por Eduardo I de Inglaterra

La guerra de 1277‑1282

En noviembre de 1276 el Parlamento declaró la guerra a Gales. En menos de un año, los ejércitos ingleses, liderados por el propio rey, recuperaron los territorios que Llywelyn había ganado en tres décadas.

Para facilitar la invasión, Eduardo ordenó la construcción de carreteras de tres metros de ancho y el despeje de extensos bosques. Además, se erigió una línea de castillos fronterizos que servirían como bases de suministro y control.

El 3 de julio de 1277, el ejército inglés partió de Worcester, mientras otros dos cuerpos avanzaban desde el norte y el sur. Llywelyn, incapaz de luchar en campo abierto, se vio obligado a rendirse tras la captura de Anglesey, conocida como el «granero de Gales».

El 9 de noviembre de 1277 firmó el Tratado de Conwy, que reducía drásticamente sus dominios y le obligaba a compartir el territorio de Gwynedd con su hermano Dafydd. Aunque mantuvo el título de príncipe, el homenaje tuvo que hacerse en Westminster, no en Gales.

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La rebelión de 1282 y la caída definitiva

Tras años de tensión, en marzo de 1282 estalló una revuelta liderada por Dafydd, no por Llywelyn. Los galeses protestaban contra la presencia de colonos y funcionarios ingleses y exigían la aplicación de la ley galesa.

Eduardo, furioso, lanzó una campaña brutal. La red de castillos construidos después de Conwy sirvió como base y, en menos de un año, los ingleses sometieron todo el territorio galés. Llywelyn murió en combate y Dafydd fue capturado y ejecutado.

Los castillos galeses construidos por Eduardo I de Inglaterra

Los castillos como símbolo de dominio

Eduardo continuó su política de gestos simbólicos erigiendo el majestuoso castillo de Caernarfon sobre el antiguo fuerte romano de Segontium. Allí, su esposa Eleanor de Castilla dio a luz al futuro Eduardo II. Según una leyenda (de origen dudoso), al nacer su hijo, Eduardo I habría dicho: «¿No quería el galés un príncipe nacido en Gales que no hablara inglés? Pues ya lo tiene».

Los castillos galeses construidos por Eduardo I de Inglaterra

El título de «Príncipe de Gales» no se otorgó a Eduardo II hasta 1301, en el Parlamento de Lincoln.

Fin del dominio galés independiente

Una última revuelta en 1294, sofocada en la batalla de Maes Moydog (1295), selló la incorporación definitiva de Gales al reino inglés.

El historiador británico Marc Morris, autor de biografías de Guillermo el Conquistador, Juan sin Tierra y Eduardo I, visitó varios de los castillos construidos por el monarca. En su recorrido destaca Dolwyddelan, que aunque anterior a la conquista, es apreciado por su belleza y por ser el lugar de nacimiento del abuelo del príncipe galés Llywelyn el Grande.

Imagen | Autor Archivo