Los primeros Juegos en la Antigua Olimpia
Los Juegos Olímpicos se originaron en la ciudad-estado griega de Olimpia, donde se encontraba el templo dedicado a Zeus. 
El impulso moderno
Desde finales del siglo XIX, tras las gestiones del barón Pierre de Coubertin, se revivieron los Juegos como una competición deportiva de alcance mundial. Sin embargo, su raíz se remonta a la Grecia antigua, concretamente a Olimpia.
Los primeros concursos
Se sitúan el origen de los juegos en el año 776 a.C. Según la tradición, un ciudadano llamado Corobeo ganó la primera carrera de unos 190 metros, compitiendo contra seis rivales. Corobeo corría desnudo, creyendo que la ausencia de ropa le permitiría rendir mejor. Durante unos cuarenta años, los juegos se limitaron a Olimpia, pero poco a poco ciudades como Atenas, Esparta y Corinto se fueron sumando.
Motivación mitológica
La elección de Olimpia como sede tiene un origen mítico: Hércules, hijo de Zeus, debía cumplir doce trabajos y, al limpiar los establos del rey Audas de Elis, inauguró los juegos para celebrar su hazaña. En el 440 a.C., el escultor Fidias, inspirado en esa leyenda, construyó el gran templo de Zeus, y a partir de entonces los concursos se celebraron como ofrenda religiosa al dios.
Disciplinas olímpicas antiguas
Entre las pruebas destacaban la boxeo (mucho más sangriento que la versión actual), el pentatlón (carrera, lucha, lanzamiento de disco, salto y jabalina), las carreras de cuadra en el hipódromo y el brutal pankration, una combinación de boxeo y lucha cuyo objetivo a menudo terminaba en la muerte del oponente.
El legado en la era contemporánea
El renacer de los Juegos en el siglo XIX y su auge en el XX se debe, en gran parte, a la asociación con la Grecia clásica. El símbolo de la llama olímpica, que se transmite de una sede a otra, refleja ese vínculo histórico.