Orígenes en la Edad de Bronce
Ya en la Edad de Bronce, diversas culturas de Europa Central compartían costumbres típicas de la zona del Rin y el Danubio. Estas sociedades se establecieron en el territorio conocido como Campo das Urnas, aludiendo a sus rituales funerarios.
Proceso de individualización (c. 1200‑1000 a.C.)
Alrededor del 1200‑1000 a.C., los grupos comenzaron a diferenciarse: los celtas se orientaron hacia el oeste, los eslavos hacia el norte, los pueblos de habla latina hacia el sur y los ilirios hacia el sureste.
Edad de Hierro: Cultura Hallstatt (800‑450 a.C.)
La primera fase de la Edad de Hierro está marcada por la cultura Hallstatt, nombrada por los hallazgos funerarios de la localidad austriaca homónima. Este periodo se caracterizó por la producción de armas de bronce y, progresivamente, de hierro. Los celtas fueron probablemente los primeros europeos en trabajar el hierro de forma eficaz. Fue también la época en que, tras varias incursiones, lograron ocupar las Islas Británicas.
Expansión hacia la Península Ibérica
En el siglo VI a.C., durante la fase hallstattiana, los celtas llegaron a la Península Ibérica, donde se fusionaron con poblaciones locales y dieron origen a los celtíberos.
Edad de Hierro tardía: Cultura La Tène
La segunda fase de la Edad de Hierro, conocida como La Tène (nombrada por el yacimiento suizo), representa el apogeo de la cultura celta y su expansión por gran parte de Europa occidental y central.