Introducción
Tras la muerte del emperador Juliano, el trono pasó brevemente a Joviano y, poco después, a Valentiniano I, quien gobernó el Imperio romano en la segunda mitad del siglo IV.
Valentiniano I: el primer emperador de origen germánico

Valentiniano I nació en la región que hoy corresponde a Hungría, en una familia de origen germánico que había servido al ejército romano durante generaciones. Participó en la campaña de Juliano contra Persia y, tras la muerte de Joviano, fue proclamado emperador.
Al asumir el poder, nombró a su hermano menor Valente como co‑emperador, dividiendo el imperio: Valentiniano gobernó la parte occidental y Valente la oriental.
Su reinado se caracterizó por la constante lucha contra diversas tribus germánicas, entre ellas:
- Francos
- Burgundios
- Vándalos
- Alemannos
- Pictos
- Escoceses
- Anglos
- Sajones
- Godos
Estas tribus, que más tarde serían fundamentales en la Edad Media, desafiaron la autoridad imperial. Aunque Valentiniano logró varias victorias, la presión constante de los invasores germánicos debilitó su gobierno.
En política interna, restauró la preferencia por el cristianismo, siguiendo la línea de Constantino, y tomó medidas enérgicas contra los opositores, incluyendo la ejecución de algunos senadores sospechosos de traición.
Valentiniano I murió de un derrame cerebral en 375 d.C., mientras se encontraba en Hungría.
La migración germánica de 375 d.C.
Ese mismo año, los pueblos germánicos iniciaron una gran migración impulsada por la presión de los hunos, que provenían de las estepas de Asia Central. Los hunos, relacionados con los Xiongnu, empujaron a los germanos a cruzar las fronteras del imperio, buscando asentarse en territorio romano.
Esta ola migratoria marcó el inicio de una serie de invasiones que culminarían con la caída de Roma.
Valente: el hermano menor de Valentiniano I

Valente, sin rasgos distintivos más allá de ser el hermano de Valentiniano, continuó como co‑emperador del Oriente. Tras la muerte de su hermano, mantuvo el poder en el este y concedió a los godos el derecho a asentarse en territorio imperial para ayudar a contener otras tribus.
Sin embargo, fue derrotado y muerto en la famosa Batalla de Adrianópolis (378 d.C.) durante la rebelión gótica, un desastre que marcó la mayor derrota militar de Roma hasta entonces.
Graciano: el joven emperador del occidente

Hijo mayor de Valentiniano I, Graciano fue proclamado emperador occidental a los siete años. Cuando Valente cayó en Adrianópolis, Graciano asumió el control del Oriente y, reconociendo la imposibilidad de gobernar solo, nombró a Teodosio I como co‑emperador del este.
Graciano mantuvo una política de apoyo al cristianismo, rechazó el título de Pontifex Maximus y retiró la estatua de la diosa Victoria del Senado, señalando la creciente supremacía cristiana sobre la tradición pagana.
En 383 d.C., el general Máximo se rebeló en Britania, pero la traición de sus subordinados impidió que regresara al poder.
Valentiniano II

Hijo de Valentiniano I y su segunda esposa, Justina, Valentiniano II fue proclamado co‑emperador junto a Graciano a los cuatro años. Su madre era una ferviente arriana, lo que influyó en las disputas teológicas de la época.
Aunque su reinado fue meramente nominal, su figura sirvió para legitimar tratados de paz, como el reconocimiento de Máximo como emperador. Tras la muerte de Graciano, Valentiniano II quedó bajo la tutela de Teodosio I, quien gobernó como el verdadero poder del imperio hasta su muerte en 392 d.C.
Evaluación general de los reinados
Los gobiernos de Valentiniano I, Valente, Graciano y Valentiniano II fueron breves y estuvieron dominados por la lucha contra los pueblos germánicos. La creciente influencia del cristianismo, la pérdida de autoridad del Senado y la constante presión de invasiones externas señalaron el inicio del declive del Imperio romano.
El fortalecimiento del poder de Teodosio I como defensor del cristianismo marcó el último intento de mantener la unidad del imperio, aunque la caída de Roma ya era evidente.