Introducción
La infantería francesa fue la punta de lanza del Ejército de Francia en 1940 y, al mismo tiempo, su mayor componente. Aunque algunos la consideraban una fuerza de élite, esa visión solo era parcialmente cierta.
Antecedentes históricos
Al finalizar la Primera Guerra Mundial en 1918, el ejército francés estaba exhausto pero victorioso. Tras la crisis de 1917, la disciplina se restableció y, gracias a un sólido apoyo de artillería, la infantería francesa brilló en los últimos combates del verano y otoño de 1918.
Durante el periodo de entreguerras, la infantería se mantuvo anclada a esa tradición y, al estallar la Segunda Guerra Mundial, volvió a ser la columna vertebral del ejército.
Organización
La infantería estaba estructurada en Divisiones de Infantería (DI). Estas se dividían en:
- Divisiones activas (tipo A): formaciones conscriptas con un núcleo activo y bien entrenado.
- Divisiones de reserva (tipo B): unidades conscriptas sin elementos activos, menos preparadas.
Cada división comprendía tres regimientos de infantería, cada uno con tres batallones.
Estructura de un regimiento
El regimiento incluía estado mayor, compañía de cuartel, pelotón de comunicaciones, pelotón de motocicletas, pelotón de ingenieros, compañía antitanque (con dos pelotones antitanque de 25 mm) y pelotón de morteros.
Estructura de un batallón
El batallón contaba con estado mayor, pelotón de mando, pelotón de comunicaciones, tres compañías de fusilería, compañía de armas pesadas (cuatro pelotones de ametralladoras, 16 ametralladoras en total), pelotón de morteros (dos tubos de 81 mm) y pelotón antitanque (dos cañones de 25 mm).
Estructura de una compañía
Cada compañía estaba formada por tres pelotones, disponía de 12 ametralladoras de 7,5 mm (Chatellerault FM 1924/29), 12 fusiles MAS 36, un mortero de 60 mm modelo Brandt M1935 y 16 lanzagranadas del sistema VB.
Equipamiento y limitaciones
Aunque la tabla de organización era teórica, muchas unidades sufrían graves escasez de armamento, sobre todo en las divisiones tipo B. La falta de cañones antitanque era crítica; algunos batallones recibieron armas insuficientes, como los cañones de 25 mm y 37 mm, que tenían una velocidad de salida demasiado baja para enfrentar a los tanques alemanes.
Los fusiles principales eran los MAS‑36, pero también se utilizaban rifles más antiguos como el Lebel y el Berthier. Las ametralladoras principales eran la St‑Étienne y la Hotchkiss, mientras que el subfusil MAS‑38 estaba disponible en ambas tipologías de unidades.
Uniforme y equipamiento personal
El soldado francés llevaba uniforme caqui, botas bajas, polainas y casco Adrian M 1926 (aunque todavía se usaban modelos anteriores). El equipo personal incluía un revólver, bayoneta, cantimplora y una pequeña mochila para cartuchos.
Morale y desempeño
En los batallones activos la moral era generalmente alta y las divisiones mostraron un buen desempeño, al igual que sus homólogos norte‑africanos. Sin embargo, en los sectores críticos de la Meuse y las Ardenas, el mando francés desplegó mayormente unidades tipo A y B que carecían de moral, armamento y entrenamiento adecuados, lo que resultó en los desastrosos resultados que se conocieron.
Si la infantería hubiera apoyado a los tanques franceses en la contra‑ofensiva de Dinan, la Batalla de Francia podría haber tomado otro rumbo.
Reorganizaciones tardías
Tras la derrota inicial, se formaron las llamadas Divisiones Ligeras de Infantería, compuestas por los restos de unidades destruidas; estas contaban con dos regimientos de infantería y un regimiento de artillería.
Conclusión
En 1940 la infantería francesa estaba poco preparada para enfrentar al ejército alemán. La responsabilidad del desastre recae, sobre todo, en la alta dirección, que no supo dotar a sus soldados de la moral y el material necesarios.