
El origen y la percepción de sucesor
Marco Antonio nació en una familia patricia. Su abuelo había sido cónsul, pero fue víctima de la revuelta de Cayo Mario; su padre, sin llegar a ser cónsul, se desempeñó como pretor. Antonio era sobrino materno de Julio César, quien lo utilizó como oficial en las Guerras de las Galias y en Farsalia.
Aunque muchos esperaban que César lo nombrara heredero, el testamento del dictador no menciona a Antonio. En su lugar, el joven de 18 años Octavio (más tarde Augusto) quedó como principal beneficiario, lo que dejó a Antonio sin la legitimidad que creía poseer.
El Segundo Triunvirato
Tras el asesinato de César, Antonio mantuvo la convicción de ser su sucesor, pero sus decisiones fueron contradictorias. En la reunión del Senado decidió no perseguir a los asesinos y, en cambio, consideró a Octavio como su principal rival.
Para consolidar su poder, Antonio firmó el Segundo Triunvirato (43 a.C.) junto a Octavio y Marco Emilio Lépido, persiguiendo a los conspiradores de Bruto y Casio. En la batalla de Filipos (42 a.C.) los triunviratos derrotaron a los asesinos; Antonio venció a Casio, mientras Octavio derrotó a Bruto.
Antonio y Cleopatra
Después de Filipos, Antonio se dirigió al Este, donde la civilización y la riqueza superaban a las del Occidente. Allí conoció a Cleopatra VII, la reina de Egipto. La relación, inicialmente política, pronto se convirtió en una apasionada alianza.
Antonio se casó con Cleopatra, aunque ya estaba unido a Octavia, hermana de Octavio, lo que provocó escándalo en Roma. Además, cedió territorios egipcios a Cleopatra y proclamó a su hijo Cesarión como heredero legítimo de César.

La batalla de Actium
En el 31 a.C. se enfrentaron las fuerzas de Antonio y Cleopatra contra las de Octavio en Actium. La maniobra naval de Octavio, comandada por Agripa, superó a la flota de Antonio. Cleopatra huyó del campo de batalla y, al percibir la derrota, Antonio se suicidó.
Octavio tomó el control de Roma, convirtiéndose en Augusto, y poco después Cleopatra también se quitó la vida, según la tradición, mediante la mordedura de una serpiente.
Evaluación histórica
Marco Antonio destaca por su carisma y habilidad militar, pero su falta de visión política y su dependencia de Cleopatra lo llevaron a la ruina. Su descendencia, a través de Octavia, se integró en la línea imperial: emperadores como Calígula, Claudio y Nerón llevan sangre antoniana.
En última instancia, Antonio fue una de las mayores víctimas del caos generado por el asesinato de César.