Historia de Europa

Víctor Capesius: el farmacéutico que aseguró el suministro de Zyklon‑B en Auschwitz

De vendedor a verdugo

Antes de la guerra, Víctor Capesius era un cortés representante de ventas de Bayer que atendía a clientes judíos adinerados: farmacéuticos, mayoristas de medicamentos y médicos. Según sus propias palabras, no sentía nada contra los judíos y, según testimonios de supervivientes, siempre se mostraba amable y cordial en sus visitas.

Todo cambió cuando, tras incorporarse al SS y servir en los campos de Sachsenhausen y Dachau, fue trasladado a Auschwitz. Allí, inicialmente fue percibido por los prisioneros como una persona comprensiva, pero pronto se convirtió en uno de los mayores monstruos del campo, ejecutando órdenes de exterminio sin titubeos.

El ascenso dentro del SS

Capesius nació en 1907 en Rumanía y, orgulloso de sus supuestos orígenes alemanes, solicitó el traspaso al ejército alemán el 1 de agosto de 1943. Ocultó cuidadosamente que su esposa, Fritzi, era considerada “semijudía” según la ideología nazi. Tras completar su entrenamiento, se integró al Waffen‑SS y sirvió en los campos de concentración, donde conoció a personajes como el doctor Lolling, aficionado a coleccionar tatuajes de prisioneros.

Víctor Capesius: el farmacéutico que aseguró el suministro de Zyklon‑B en Auschwitz

Tras su paso por los campos, Capesius fue designado asistente del farmacéutico del campamento, Adolf Krömer, y pronto lo reemplazó tras la muerte sospechosa de este último. Fue ascendido a farmacéutico jefe de Auschwitz, cargo desde el cual dirigió la selección de los recién llegados y facilitó el suministro de los agentes letales.

El responsable del Zyklon‑B

Para llevar a cabo la “Solución Final”, los nazis necesitaban enormes cantidades de fenol y, sobre todo, de Zyklon‑B, un insecticida convertido en arma de exterminio. Capesius controlaba la logística de este químico. Testigos afirman que no solo custodiaba los depósitos, sino que también entregaba los cilindros directamente a los camiones marcados con la cruz roja.

Víctor Capesius: el farmacéutico que aseguró el suministro de Zyklon‑B en Auschwitz

Según la testificación recogida por Patricia Posner en "El farmacéutico de Auschwitz", el propio Capesius ordenaba la apertura de los cilindros y supervisaba la liberación del gas en las cámaras de homicidio. En una ocasión, el farmacéutico apareció en un vehículo con la cruz roja y, bajo su mando, el sargento Josef Klehr abrió los contenedores y vertió el Zyklon‑B sobre los prisioneros.

El proceso debía ser meticuloso: dos cilindros bastaban para asesinar a 2 000 personas, aunque los SS intentaron reducir la cantidad a un solo cilindro para 1 500 víctimas, lo que provocó muertes más largas y dolorosas.

Escapatoria y juicio

Capesius permaneció en su puesto hasta la liberación del campo en 1945. Tras la guerra se ocultó en Schleswig‑Holstein, fue reconocido por un ex‑prisionero en 1946 y detenido por las fuerzas estadounidenses. Sin embargo, fue liberado en 1947, pasó por el proceso de desnazificación y, en 1950, abrió una farmacia en Göppingen.

Para financiar su negocio utilizó oro extraído de los dientes de los muertos en Auschwitz. El oro fue fundido y enviado a su hermana para ocultarlo. En 1963, durante el segundo juicio de Auschwitz, Capesius fue juzgado junto a Josef Klehr. Fue condenado a nueve años de prisión el 20 de agosto de 1965, pero quedó libre en 1968 y murió sin haber reconocido su responsabilidad en 1985.

Legado

El caso de Víctor Capesius muestra cómo un hombre que antes trataba con clientes judíos pudo convertirse en uno de los principales facilitadores del genocidio nazi, asegurando que el Zyklon‑B nunca faltara en Auschwitz.