Historia de Europa

Chipre 1974: ¿Testimonio de traición? La Operación 'Atila', las señales soviéticas y la falta de intervención griega

Introducción

El golpe de Estado en Chipre el 15 de julio de 1974 y la posterior invasión turca son episodios que siguen generando controversia. La responsabilidad de la Junta militar griega, del dictador Dimitrios Ioannidis y de los altos mandos del Ejército ha sido objeto de debate durante décadas. Este artículo revisa los hechos, las supuestas señales de una invasión soviética y el uso de esas señales como excusa para no intervenir.

La Junta y el conflicto chipriota

El periodo 1967‑1974 se divide en dos fases. La primera, bajo el mando de Georgios Papadopoulos, culminó con la revuelta del Politécnico en noviembre de 1973. La segunda comenzó cuando Ioannidis derrocó a Papadopoulos el 25 de noviembre de 1974 y organizó el golpe contra el archiduque Makarios el 15 de julio de 1974, desencadenando la cadena de acontecimientos que llevó a la ocupación turca.

Ioannidis y la promesa estadounidense

Según documentos de la época, los EE. UU. prometieron a Ioannidis la unión de Chipre con Grecia a cambio de la neutralización de Makarios. Se dice que un agente de la CIA de origen griego‑americano le dio la luz verde para el golpe.

Las dos señales sobre tropas soviéticas

En los días críticos entre el 15 y el 20 de julio de 1974 se emitieron dos comunicaciones que, posteriormente, fueron utilizadas como pretexto para no enviar ayuda a Chipre.

Primera señal (18 de julio)

El agregado militar estadounidense en Sofía informó al AKAM griego sobre movimientos de aviones de transporte soviéticos hacia Hungría. La información era vaga y no tenía ninguna implicación directa para la defensa de Chipre.

Segunda señal (23 de julio)

Una segunda nota, supuestamente proveniente de la KYP (servicio de inteligencia griego), afirmaba que dos ejércitos soviéticos estaban concentrados en Bulgaria desde el 20 de julio. La señal fue presentada como una amenaza “oriental” que impediría cualquier intervención griega contra Turquía.

El capitán Asimakis Papanikolaou, comandante del AKAM en Sofía, recibió la nota de un agente llamado “Petros”. Papanikolao­u se negó inicialmente a firmarla porque no tenía pruebas. Tras presiones del propio agente, la firma se obtuvo añadiendo la mención “Fuente: Petros”. Cuando la señal llegó a Atenas, los altos mandos militares no la tomaron en serio y, dos días después, “Petros” mismo declaró que la información era falsa.

Uso de la señal como excusa

El liderazgo militar griego citó la supuesta concentración de tropas soviéticas para justificar la falta de envío de fuerzas a Chipre. La decisión se tomó el 23 de julio, cuando la invasión turca ya había avanzado y la defensa de Kyrenia estaba colapsada. La señal sirvió como “álibí” para los que habían decidido no actuar.

El “archivo Chipre” y la impunidad

En 1987 el gobierno de Andreas Papandreou abrió el llamado “archivo Chipre”. En la comisión parlamentaria que se formó, el capitán Papanikolaou y el agente “Petros” testificaron. La investigación reveló que la señal de 23 de julio había sido fabricada y que, a pesar de las múltiples advertencias militares (incluidos informes de la KYP, del ejército de tierra y de la marina), el Alto Mando no tomó medidas.

Las conclusiones de la comisión fueron difusas: se exoneró a los principales responsables, incluidas figuras como el almirante Papanikolaou, y se volvió a colocar bajo el mismo barniz a Kon. Karamanlis y al propio Makarios.

Conclusiones

Los hechos demuestran que la falta de intervención griega en Chipre en julio de 1974 no se debió a una amenaza real de invasión soviética, sino a decisiones políticas y militares tomadas bajo la presión de la Junta y con el respaldo de los EE. UU. La manipulación de la información y la creación de señales falsas permitieron a los responsables evadir la responsabilidad, quedando, en gran medida, impunes.

Este artículo se basa en testimonios y documentos del difunto archiduque Asimakis Papannikolaou y en investigaciones parlamentarias posteriores.