Historia de Europa

Gloria en las trincheras: la Legión Extranjera en la Primera Guerra Mundial

Gloria en las trincheras: la Legión Extranjera en la Primera Guerra Mundial

Reorganización al estallar la Gran Guerra

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial la Legión Extranjera tuvo que reestructurarse. Por un lado, incorporó a numerosos legionarios alemanes y austríacos; por otro, llegaron en masa voluntarios estadounidenses, irlandeses, griegos y de otras nacionalidades.

Estructura inicial y despliegue

Los legionarios germano‑austríacos formaron el núcleo de dos regimientos de marcha estacionados en Marruecos. Los 1.º y 2.º Regimientos Extranjeros permanecieron como guarnición en Argelia, enviando un batallón de cada uno a Francia.

En el frente francés esos batallones dieron origen a dos nuevos regimientos de marcha: el Regimiento de Marcha del 1.º Regimiento Extranjero y el del 2.º Regimiento Extranjero. Cada uno estaba compuesto por tres batallones de jóvenes voluntarios y un batallón de veteranos. Juntos formaron la Brigada de la Legión, que se integró en la División de Infantería Marroquí.

Primeras acciones

En octubre de 1914 la brigada ocupó un sector en Prunet, donde permaneció hasta abril de 1915. En marzo de 1915 se disolvió un tercer regimiento de marcha formado mayormente por soldados rusos, belgas e italianos; sus miembros se alistaron en los ejércitos de sus países.

En su lugar se creó la Brigada Garibaldi, compuesta por tres batallones en los que, además de los voluntarios, sirvieron como oficiales cinco descendientes del revolucionario italiano Giuseppe Garibaldi. Tras la entrada de Italia en la guerra, la unidad se disolvió y sus soldados se incorporaron al ejército italiano.

Batallas destacadas

El Regimiento de Marcha del 1.º Regimiento Extranjero participó en la gran ofensiva del Artois (mayo de 1915). En 24 horas perdió 2 200 hombres de los 4 000 con los que inició la acción, aunque logró ocupar temporalmente un terreno de 3 km bajo control alemán.

Por su desempeño recibió la bandera de combate con la Cruz Militar. El Regimiento de Marcha del 2.º Regimiento Extranjero combatió el 27 de septiembre de 1915 en la Batalla de Navarino, sufriendo un 50 % de bajas en dos días. Aun así, fue condecorado con mención de honor por la valentía de sus hombres, que al sonido de la marcha Le Boudin cargaron contra ametralladoras alemanas sin cobertura.

Las enormes pérdidas obligaron a la administración francesa a fusionar ambos regimientos, creando el Regimiento de Marcha de la Legión Extranjera (R.M.L.E.), que volvió a integrarse a la División de Infantería Marroquí y permaneció en ella durante toda la guerra.

Participó en la Batalla del Saona (4 julio 1916) y en la de Aberlour (abril 1917). En esta última, el regimiento luchó durante seis días y noches, arrebatando 2 km de territorio a los alemanes a costa de graves pérdidas. Por esa acción el propio presidente de la República francesa le concedió la Medalla Militar.

En agosto de 1917 tomó parte en la batalla de Coumier; a principios de 1918 fue trasladado a Lorena y, más tarde, al frente del Somme, donde contribuyó a detener la gran ofensiva alemana de abril de 1918 (Operación Michael). En el verano de 1918 se desplazó a Soissons para reforzar a las fuerzas francesas exhaustas y, en otoño, participó en la ofensiva del mariscal Foch que obligó a Alemania a capitular.

Coste humano y legado

Durante el conflicto pasaron por las filas de la Legión 42 883 hombres de 100 nacionalidades distintas. Más de 30 000 resultaron muertos o heridos, cifra que incluye a los que sirvieron en el batallón independiente de la Legión, activo primero en Gallípoli, luego en el frente macedónico y, en 1919, contra los bolcheviques en Ucrania.

Gloria en las trincheras: la Legión Extranjera en la Primera Guerra Mundial

La experiencia de la Legión Extranjera en la Gran Guerra muestra tanto su capacidad de adaptación como el sacrificio de sus soldados, que dejaron una huella imborrable en la historia militar francesa.